Y De Felipe «descubrió» que Santillana había perdido un riñón

Carlos Alonso González, Santillana, el último delantero clásico de verdad, descubrió que tenía un riñón que valía por dos, sí, pero el peligro es que solo tenía uno. Dudó si dejar el fútbol muy joven, con una carrera que se truncaba. Hasta que un doctor le salvó su vida deportiva: «Si vive con una nariz, con una boca, con un corazón, con un páncreas y con un hígado, puede vivir con un riñón, que además es tan grande que vale por dos». Era una eminencia en urología, Puigvert. Samaranch fue fundamental en esta alegría El fútbol español recupero a un gran ariete. Juanito, que murió hace 28 años, fue un gran compañero suyo. Sucedió el 21 de abril de 1973. El Real Madrid visitó al Español en un estadio de Sarriá lleno hasta las banderas. Se jugaban la Liga los dos equipos, junto al Atlético y y el Barcelona, que sumaban 40 puntos a falta de cinco jornadas. Español y Real Madrid acumulaban uno menos, 39. Venció por 1-0 el Español de José Emilio Santamaría, artífice de un gran conjunto y un bonito estilo de juego, de calidad. La Liga la ganó el Atlético. Pero el Real Madrid perdió la Liga y mucho más: a Santillana. Y casi para siempre. El Español tenía varios exmadridistas. Santamaría, el jefe. De Felipe, el central que tomó su relevo en el Real Madrid en 1966. Borja, el portero, también procedía del club blanco. Pero los blanquiazules fueron por todas, buscaban la Liga, y entraron duro en cada acción. Y en el minuto 26 ocurrió la jugada del miedo. Santillana hizo una combinación con Amancio, salió hacia el área y De Felipe le frenó. Le dio con la rodilla en el vientre. Carlos Alonso dio una voltereta en el impacto y cayó de espaldas.vio luego en los telediarios. El cántabro no se podía mover, con un dolor insoportable. Amancio y el propio De Felipe le sacaron del campo. Fue atendido en la banda durante varios minutos, pero no pudo volver. Le sustituyó Anzarda. En la ducha, dolorido, Santillana orinó sangre. Terror. El delantero recuerda cómo eran aquellos tiempos: «Pasé una noche muy mala, en el hotel, pues no fuimos a ninguna clínica». De Felipe le visitó en el hotel a la mañana siguiente. Estaba preocupado también. Para Miguel Muñoz fue un problema grande. El Real Madrid recibía al Ajax el miércoles, partido de vuelta de semifinales de Copa de Europa. El Ajax de Cruyff había ganado 2-1 en Amsterdam, donde Pirri marcó un golazo. Pero Santillana no jugó. Los blancos cayeron por 0-1 y fueron eliminados. Y Carlos Alonso quedó eliminado durante meses ¿Qué le pasaba? Santillana estuvo tiempo sin jugar. Pasó muchas pruebas médicas. Hasta que un doctor descubre que solo tenía un riñón, muy grande, pero uno, que había sido golpeado de manera muy dura por De Felipe. Necesitaba tratamiento y reposo. Y los médicos le asustaron: otro golpe podría matarle. Carlos tenía veinte años. El debate de su carrera fue nacional. Unos médicos decían que si jugaba lo haría por responsabilidad propia. Toda España lamentaba el problema, porque era un jugador muy querido, noble. Raimundo Saporta tomó cartas en el asunto. Llamó a Samaranch y pidio consejo. Juan Antonio Samaranch habló con Antonio Puigvert, un maestro mundial de urología. El 12 de junio, Saporta, Santillana y sus padres volaron a Barcelona. Samaranch invitó a comer en su casa a todos. Después fueron a la consulta del doctor Puigvert, que tenia preparadas diversas pruebas médicas. Su pronóstico fue excelente. Le hizo nuevas revisiones tres días más tarde y confirmó su postura: puede jugar al fútbol. El riñón estaba recuperado. Consideró que era muy difícil que en una jugada pudieran partirle el riñón en forma de «herradura» que tenía. Así lo definía el futbolista. Puigvert fue quien le dio esta bendición que hemos relatado al principio: «Tienes un corazón, un páncreas, un hígado y un riñón. No debes preocuparte. Pero debes decidirte, sí o no al fútbol». La felicidad fue noticia nacional: Santillana puede jugar. Pero el golpe le pasó factura. Jugaba con miedo. Estuvo meses sin rendir. Pasó miedo, terror con aquel golpe que le tenía roto y no sabía qué era. Sufrió. Hasta que las palabras del gran urólogo le hicieron asimilarlo. Al cabo de cinco meses, volvió a ser el gran delantero. Y labró una carrera de leyenda.
Fuente de la noticia ABC

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