Urgencias ante la falta de planificación

El Barcelona presentó ayer ante la Liga los informes médicos que aseguran que Ousmane Dembélé estará seis meses de baja tras la intervención quirúrgica a la que se sometió el pasado martes para subsanar su tendón proximal del bíceps femoral. Una comisión médica tendrá ahora 72 horas para decidir si califica la dolencia como lesión de larga duración (superior a cinco a meses), teniendo en cuenta que una lesión similar en la otra pierna en 2017 solo le mantuvo tres meses y medio de baja. El visto bueno de los galenos habilitaría al Barcelona para fichar fuera del mercado invernal a un futbolista que reemplace al francés. Un parche que deja en evidencia la nula planificación deportiva de la secretaría técnica encabezada por Eric Abidal y una urgencia (aunque tiene 15 días para fichar, la intención es que esté disponible para jugar ante el Eibar) que genera una anorme polémica en el entorno culé. Chirría la imagen ofrecida en el Villamarín, con solo tres jugadores del primer equipo en el banquillo. Impropio para un club que quiere ganar la Champions pero al que las urgencias económicas le han empujado a priorizar ingresos y a aligerar su masa salarial con las cesiones de Carles Aleñá, Wagué y Todibo y los traspasos encubiertos de Carles Pérez y Abel Ruiz, dos jugadores, estos últimos, que podrían solventar el problema que ahora mismo tiene Setién tras las lesiones de Dembélé y Suárez y que nadie de la dirección deportiva supo intuir. «Como canterano que soy, no dan las oportunidades que merecen a La Masía. Me sabe mal porque esperaba que se confiase más en la cantera. Pesa más ganar que tener paciencia», lamentaba abiertamente ayer Marc Cucurella, que este sábado visitará el Camp defendiendo la camiseta del Getafe. Precisamente, en el equipo de Bordalás milita Ángel Rodríguez, uno de los delanteros que están en la pole para reforzar el ataque culé durante los 14 partidos que le quedarán al Barça en Liga (el nuevo refuerzo no puede ser inscrito en Champions). Diez millones de cláusula, 9 goles y dos asistencias en 20 partidos ligueros jugados son su carta de presentación, amén de las facilidades que pondrá Ángel Torres. «Yo no puede negarle a un chaval ir a un equipo grande como el Barça», admite el presidente del club madrileño. En pleno debate sobre el peligro que se repita un nuevo «caso Boateng» (el Barça pagó dos millones de euros al Sassuolo el año pasado por su cesión durante el mercado invernal y su aportación fue testimonial), Abidal maneja otros nombres al margen de Ángel.
Lucas Pérez (Alavés) y Loren (Betis) completan la terna de aspirantes después de que William José fuera descartado por su elevado precio (70 millones) y su condición de extracomunitario. Jugadores que en condiciones normales nunca habrían fichado por el Barcelona pero que se convierten en una cortina de humo tan densa que permiten tapar las vergüenzas de una nefasta planificación.
Fuente de la noticia ABC

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