Una visita multidimensional

La visita del Papa Francisco a Marruecos no puede reducirse a una sola dimensión, sino que hay que entenderla como fruto del diálogo, el respeto y la tolerancia entre las religiones. No en vano, Marruecos fue el primer país musulmán, en los años 80, que recibió al Papa.

Juan Pablo II tuvo un gesto simbólico muy fuerte en tierra marroquí mientras descendía del avión, lo que significa que la tierra del Islam no es una tierra de guerra, necesariamente hostil, y que los valores humanistas son universales. y por tanto trans-religiones.

¿Cuál es el alcance y propósito de esta visita?

Hay que recordar que el rey de Marruecos y el papa son autoridades religiosas. Uno lidera la Iglesia católica, con mil millones de fieles repartidos en los cinco continentes. El rey Mohammed VI es “Amir Al Mouminine”, el comandante de los creyentes, no solo en Marruecos, sino en los grandes países subsaharianos donde se rezan las oraciones en su nombre.

A nivel religioso, es, por lo tanto, una reunión real entre dos autoridades representativas de distintas creencias que están impregnadas por una historia desde hace siglos, lo cual es importante frente al heretismo que afecta a todas las religiones monoteístas.

Pero ambas son también autoridades políticas con un peso real en el panorama internacional. El Papa es el jefe de estado del Vaticano, muy pequeño geográficamente, pero por su influencia religiosa es incuestionable. El Rey de Marruecos es el Jefe de Estado, Presidente del Comité Al Quds y, por lo tanto, una voz que es fundamental tanto en la esfera árabe-musulmana, como en África y en el mundo.

Hay tres temas sobre los cuales el Rey y el Papa tienen posibilidad de producir sinergias. Sobre estos tres temas, hay una similitud de puntos de vista, porque la visión humanista prevalece en los dos jefes de estado, principalmente ya que su papel religioso prima fundamentalmente al ser humano.

Los flujos migratorios, el medio ambiente y el terrorismo son los tres temas que tienen importancia internacional y sobre los cuales el Rey Mohammed VI y el Papa Francisco están prácticamente en la misma línea. El Papa aboga por una recepción respetuosa de los emigrantes, es más, pidió a las iglesias que les den la bienvenida en nombre de una visión humanista de la religión. El rey de Marruecos, un país de paso, trata, según los medios disponibles, de garantizar todos los derechos humanos a los migrantes.

Las posiciones del Papa están muy en línea con las de Marruecos en la preservación de la naturaleza. Crear conciencia sobre los problemas ambientales es parte de la agenda de los dos jefes de estado.

Finalmente, la lucha contra todo terrorismo, contra todos los odios esencialistas es una lucha diaria para el Vaticano y Marruecos. No solo el poder militar determina el peso de los estados, los valores son la clave real.

Fuente de la noticia La Razón

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