Un portero de 11 años para un partido para reprender a los padres que insultaban a la árbitra

El pasado sábado, 8 de enero, el partido de Tercera alevín asturiana que enfrentaba al Avilés Stadium y al Deportivo Valdés se vio interrumpido por un aconticimiento insólito. Un niño de once años, el portero del equipo local, detuvo el encuentro para reprender a un grupo de padres que estaban insultando a la árbitra, una ovetense de 19 años. «No entiendo qué pasa en el deporte. No sé por qué la gente se pone así delante de nosotros, que somos unos ‘guajes’», reflexionó el pequeño Pablo Hernández para El Comercio. «En otra ocasión escuché que el fútbol era solo para hombres y que no podía haber árbitras. Eso no debe ser así», completó. «Desgraciadamente estas situaciones no son nuevas y se repiten casa semana por los campos de fútbol», lamentó la árbitra afectada, Ana López que, víctima de la tensión del momento, no logró reprimir las lágrimas. «Me puse un poco nerviosa por la tensión del momento», confensó. Fue el momento en el que intervino Pablo. «Callad y dejad a la árbitra tranquila de una vez, ¿no veis que está llorando?», gritó. A Pablo, que normalmente juega de delantero pero aquel día tuvo que ponerse los guantes, le cayeron doce goles, pero tras su intervención no se volvió a escuchar ni una sola palabra negativa en el partido. «No sé muy bien lo que pasó… Es que no estaba mirando. Pero no escuché ni una protesta, ni un grito más», dijo Ana.
Fuente de la noticia ABC

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