Sudáfrica cumple 25 años de democracia con poco que celebrar

Y por fin llegó el día en el que los sudafricanos negros pudieron votar. Fue el 27 de abril de 1994. Veintidós millones de personas acudieron a las urnas para elegir a su presidente poniendo punto y final a siglos de dominación blanca, derrotando al sistema de apartheid impuesto en 1948 y estableciendo un nuevo orden constitucional. El partido de Nelson Mandela, el Congreso Nacional Africano (ANC), ganó las elecciones con un 62,65% de los votos y el líder anti-apartheid se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica. El camino hacia la democracia estuvo marcado por siglos de discriminación y opresión racial y económica. Le siguieron años de pacificación, negociación, recuento y transformación. Hoy Sudáfrica es una nueva sociedad construida sobre la base de la libertad y la democracia; la revolución cambió completamente la sociedad, aunque no se modificaron aspectos fundamentales. Asignaturas pendientes
El expresidente y Premio Nobel de la Paz de 1993, Frederik Willem de Klerk, lamentó el «éxito parcial» de la democracia multirracial «que no benefició a millones de personas». Las necesidades de la población han sido ignoradas por la élite política. Una muestra de ello es la situación del suburbio Alexandra, en Johannesburgo, que se encuentra en pie de guerra desde hace semanas por la falta de servicios, la escasez de recursos y los choques con los inmigrantes. Los residentes se quejan que tanto el gobierno de Cyril Ramaphosa (ANC) como el alcalde Herman Mashaba (Alianza Democrática) han ignorado los problemas de este barrio; un trato, denuncian, muy distinto al que ha recibido Soweto. Veinticinco años después del fin del apartheid, Sudáfrica es uno de los países más desiguales del mundo, atraviesa un momento de debilidad política y fragilidad económica (la más débil de todas las presidencias desde Mandela). No ha ayudado el saqueo de las instituciones y las políticas populistas de Jacob Zuma y la falta de valentía para tomar decisiones impopulares necesarias para impulsar el crecimiento. Además, es el país que más se ha deteriorado en los últimos 12 años sin contar aquellos países que están en guerra, de acuerdo con Eunomix Business & Economics Ltd. Según indicadores de seguridad, gobernabilidad, prosperidad y bienestar, el país africano cayó a la posición 88 de las 178 naciones en 2018 (en 2006 ocupaba la posición 31). Sudáfrica es hoy un Estado frágil que todavía no ha tocado fondo, según algunos expertos.
Fuente de la noticia ABC

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