Sri Lanka sigue buscando a 70 terroristas de la trama yihadista

La mitad del grupo terrorista que atentó el Domingo de Resurrección contra iglesias y hoteles de Sri Lanka sigue a la fuga, esperando para asestar un nuevo golpe. En total, serían unos 70 sospechosos, que se suman a los 76 ya detenidos. «Ahora tenemos información de que hay unas 140 personas en Sri Lanka ligadas a Daesh, a las que eliminaremos muy pronto», explicó ayer el presidente del país, Maithripala Sirisena, en un encuentro con periodistas. Según informa la agencia Reuters, entre los detenidos hay terroristas de Siria y Egipto. Al parecer, también hay ceilaneses que han vuelto de luchar en Oriente Próximo. Su presencia refuerza la supuesta autoría de Daesh, que ha reivindicado el ataque en un vídeo en el que aparece el clérigo radical Zahran Hashim, líder de la Organización Nacional de Monoteísmo (National Thowheeth Jama’ath), junto a otros siete encapuchados. Acabando con las especulaciones sobre su paradero, el presidente Sirisena confirmó que Hashim era uno de los dos suicidas que se habían inmolado en el lujoso hotel Shangri-La de Colombo. Frente a la enorme playa que se está ganando al mar en el centro de la ciudad, plagado de rascacielos en construcción, la tremenda potencia de la explosión todavía se aprecia en las ventanas destrozadas del restaurante que los yihadistas reventaron con sus mochilas bomba mientras se servía el desayuno. Despliegue militar
Junto a Hashim, el otro era Ilham Ahmed Ibrahim, hijo de un magnate de las especias a quien la Policía está interrogando al sospechar que está implicado en la trama. Otro de sus hijos, Imsath, se inmoló en el hotel Cinnamon Grand y uno más, Ismail, se ha dado a la fuga. Con más de 10.000 soldados desplegados por toda la isla para velar por la seguridad y perseguir a los huidos, anoche hubo enfrenamientos entre el Ejército y los sospechosos en la costa oriental, cerca de la otra ciudad golpeada por los ataques del domingo, Batticaloa. A la espera de que las autoridades den más detalles, el choque agravaba aún más la psicosis terrorista en que se ha sumido Colombo. Con buena parte de sus tiendas cerradas y las clases interrumpidas hasta el lunes, la ciudad está tan a medio gas que hasta se puede circular por sus calles, libres estos días de sus monumentales atascos. Ayer, el día de la oración para los musulmanes, muchas mezquitas cerraron para evitar represalias por el ataque yihadista contra las iglesias católicas. En la bella Mezquita Roja, que cada viernes llenan 10.000 personas, únicamente asistió un tercio a la oración, que además solo duró diez minutos para que no hubiera aglomeraciones que atrajeran posibles venganzas. «La gente se ha quedado en su casa porque tiene miedo a venir», reconocía Mohamed Hussein, un comerciante de 36 años, a la salida de la mezquita. En su puerta, un cartel condenaba «los asesinatos sin sentido de cristianos inocentes» y señalaba que «en el islam no hay sitio para el extremismo». «Aquí somos todos iguales, humanos con la misma sangre», recordaba Hussein, quien se solidarizaba con las familias de los 250 asesinados y se quejaba del perjuicio económico que traerá el ataque. Con unas pérdidas de más de mil millones de euros, el Gobierno de Sri Lanka calcula que el turismo caerá un 30 por ciento.
Fuente de la noticia ABC

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