Silvia Navarro: «Este grupo se lo merece»

Duodécima en el Mundial de 2015, undécima en el Europeo de 2016, undécima en el Mundial de 2017, duodécima en el Europeo 2018. Pero en 2019, España vuelve a codearse con las mejores. Explosión de alegría y abrazos en la cena cuando Montenegro venció a Suecia. Aun sin jugar, la selección nacional disputará sus terceras semifinales mundialistas, después de ocho años de ausencia. Un premio labrado en la pista con una primera fase impecable y rubricado con el billete para el preolímpico. Aunque dejarse empatar con Suecia y tropezar ayer con Rusia (26-36) había dejado un ambiente agridulce, la garra da sus frutos por fin y recupera el esplendor de aquel bronce mundial en 2011, bronce olímpico en Londres 2012 y la plata europea en 2014. Mañana, ante Noruega, otra oportunidad para luchar por una medalla. «Llegados a este punto, después de que la meta en rojo se consiguiera -el preolímpico-, ahora solo queda soñar. Ya echábamos de menos estas rondas. Y este grupo se lo merece», habla desde Japón Silvia Navarro, alma mater de aquella selección que mordió los metales más brillantes y de esta que quiere volver a saborearlos. Solo el DNI indica que la jugadora valenciana tiene cuarenta años. No lo dicen ni sus paradas, ni sus reflejos ni mucho menos su aura de imbatibilidad que ofrece en la pista, a pesar de su 1’67, y que se ha ganado en más de 200 partidos vistiendo la camiseta nacional o apoyando a sus compañeras desde el banquillo. No tiene una fórmula mágica y habla desde la experiencia que ella solo se ha dedicado a «mantener una vida sana»: «No hago nada que no hagan mis compañeras. Somos profesionales y cuidamos mucho la alimentación. Sí que intento marcar mucho los descansos. Pero son las ganas de entrenarme y la motivación lo que me mueve. De verdad, que no tengo un lugar de donde saco la energía. Simplemente no me canso del compromiso. Y sí, después de tantos partidos se nota el cansancio, pero se suple con ganas. Ahora mismo, me pueden más las ganas. No pensaba llegar hasta aquí cuando empecé. Cada día que me levanto es un sueño, ahora estoy en otro Mundial». Navarro, que se enamoró de la portería en una prueba en el colegio aunque al fútbol prefería ser delantera, impone la veteranía también en el estilo de Carlos Viver, en el cargo desde 2017, en plena reconstrucción generacional. «Cada uno tiene su estilo, pero la esencia del bloque se mantiene. Siempre hemos tenido entrenadores que sabían muchísimo de balonmano. Ahora hay un gran capitán y se han amoldado todas muy bien. Las jóvenes lo están haciendo fenomenal, aportando muchísimo. No se les puede pedir más. Es lo que más grande hace a este equipo». Lo que no cambia, por mucho que pasen los años por sus manos curtidas en miles de paradas, es una cosa: «La lucha. Eso no cambia nunca. La entrega. No nos dejamos nada hasta que suena la bocina. El compañerismo». Esa explosión de alegría compartida cuando Montenegro les dio el pase a las semifinales. ¿Se piensa en los Juegos? «Lo principal es clasificarnos en el preolímpico de marzo. Pero puestos pensar… Significa que tenemos otra oportunidad. Sobre todo por ver disfrutar a estas jugadoras. Vaya quien vaya, que disfrute de la experiencia. Porque de hacerlo bien estoy segura. Este grupo se lo merece». Mañana, Noruega (12.30h, TDP), para volver a estar en la élite.
Fuente de la noticia ABC

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