Rufián advierte de que no estarán en la misma ecuación que Ciudadanos para los Presupuestos

El acuerdo entre el Gobierno y Ciudadanos (Cs) inquieta en ERC. Su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, lo ha negado en la tribuna de la Cámara Baja, pero lo cierto es que sus palabras y advertencias sugieren lo contrario. Ha asegurado que los republicanos «no están nerviosos» por el pacto con los liberales, pero a continuación ha dejado claro que su partido no estará en la «ecuación» de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) si entran en ella los de Inés Arrimadas. Fuentes del Comité Permanente de Cs alejan la posibilidad de respaldar unos presupuestos de este Gobierno, aunque sí se abren a negociar unas cuentas de la «reconstrucción» en las que, sí o sí, deberá estar también el PP. El ministro de Consumo, Alberto Garzón, afirmó ayer en una entrevista en la Ser que estaría «cómodo» pactando con Cs los PGE, y Rufián se lo ha echado en cara. Tras una primera parte de su discurso en la que el republicano se ha limitado a defender el «posibilismo» de ERC frente a la «magia» de Junts per Catalunya (JpC), que hoy volverá a votar no a la prórroga del estado de alarma, Rufián se ha centrado en presionar a Unidas Podemos para «alejar al PSOE de Ciudadanos». Para no estar incómodo, lo cierto es que ha dedicado gran parte de su intervención a censurar los tres últimos pactos del Gobierno con Cs. Algo que también ha criticado la portavoz de JpC en el Congreso, Laura Borràs. Rufián ha preguntado al Ejecutivo si respaldará el «contrato único» que defendía hace unos años Cs o si abogará por legalizar los «vientres de alquiler», en alusión a la gestación subrogada que promueven los liberales. También, ha inquirido directamente a Unidas Podemos si se siente con un partido que «ha abierto bares y cerrado ambulatorios en Madrid con Isabel Díaz Ayuso», y que ha «quitado ayudas contra la violencia machista» en Andalucía «con Vox». «Si no nos ayudan a apartar al PSOE de Cs, las consecuencias las pagaremos todos», ha señalado Rufián, mirando directamente a los ministros de Unidas Podemos. «¿Cuánto creen que durará el ingreso mínimo vital de Cs? ¿O la derogación de la reforma laboral?», ha continuado, y a continuación ha avisado de que ni Cs es la CDU alemana ni su líder, Inés Arrimadas, es la versión española de Angela Merkel. «Cs es Vox en la fase uno y la señora Arrimadas es Rosa Díez en la fase dos», ha dicho con sorna. Dirigiéndose a Cs, que presumió de haber evitado la convocatoria inminente de la «mesa de diálogo», ha apuntado que sigue adelante y les ha recordado el compromiso de Pedro Sánchez de convocarla «cuanto antes» una vez se supere el estado de alarma, que con la prórroga de hoy concluirá el 21 de junio. Eso sí, por si acaso, ha vuelto a amenazar al Gobierno y ha dejado claro que solo podrá contar con los votos de los trece diputados de ERC si esa mesa entre el Ejecutivo y el Govern de la Generalitat «pervive». «La diferencia de que esa mesa perviva o muera es la diferencia entre tener un tiempo de construcción o de destrucción», ha chantajeado, de nuevo, al presidente del Gobierno.
Fuente de la noticia ABC

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