Riqui Puig, el niño bonito del Barcelona que mide a Setién

De las imágenes que el Barcelona se encargó de difundir después del primer entrenamiento de Quique Setién como entrenador azulgrana, dos llevaban implícito un mensaje especial. Como unidas por un hilo que cose dos generaciones relacionadas por una misma (y única) forma de entender esto del fútbol, las fotos del técnico santanderino junto a Sergio Busquets y Riqui Puig ponían de manifiesto cuál es el rumbo que el club ha tomado tras el despido de Ernesto Valverde. Mientras que el mediocentro de Badía necesitaba como el comer un lavado de cara que le devolviese la llave del volante barcelonista, el joven canterano anhela algo tan llano como atención. Las actuaciones de Puig con el Barça B hace tiempo que escandalizan, un cuerpo extraño en una categoría que es impropia de la suya, por más que los técnicos, con Valverde a la cabeza, se afanasen de reclamar cautela ante el proyecto de centrocampista más ilusionante que se avista en La Masía. La llegada de Setién está llamada a suponer un cambio de vida para el de Matadepera. Se confirmó poco después de su investidura de azul y grana, cuando Pimienta hizo pública la lista de convocados para disputar el partido aplazado que el pasado miércoles enfrentaba al Barça B con el Badalona. No estaba Puig, de lo que se deduce que tiene plaza entre los convocados para enfrentarse al Granada el próximo sábado (21.00) en el Camp Nou. Finalizado el encuentro, el propio técnico del filial confirmó que el jugador está en dinámica de primer equipo. Lo confirmó, sin concretar nombres, Setién, que antes se había puesto a cubierto de los reclamos que proliferan en el entorno del Barcelona exigiendo la inclusión inmediata de Puig: de decir que le viene bien estar en el B a explicar cuál es su punto de vista respecto a la cantera. «Los jugadores de la cantera irán viniendo a entrenar con nosotros y participarán. Esto lo tienen que tener claro los jugadores del primer equipo. Si el talento de abajo se abre paso, es porque lo merece. Siempre que aparece un chaval nuevo tiene una energía que acaba impulsando y hace que los de arriba no se relajen. Es un mensaje a los de abajo. Si de verdad progresan y se lo ganan, pueden jugar perfectamente en el primer equipo y ser uno más», razonó. De Puig se dicen y se esperan muchas cosas. Entre ellas, que es el nuevo Xavi. O Iniesta, poco más da, del mismo modo que le tocó al malogrado Samper cargar con esa mochila unos años atrás. El chico, que hace unos meses manifestó su descontento ante la falta de oportunidades con los grandes –«Si no tengo minutos, tendré que tomar una decisión»–, rectificó a tiempo y mentó la actitud de los dos grandes referentes con los que se le compara para resituarse: «Debo esperar la oportunidad». Alternativa
Por lo pronto, el baile con el Granada pinta bien para el canterano, con De Jong de baja –fue expulsado ante el Espanyol– y Arthur renqueante de su pubalgia. La salida de Aleñá le abre las puertas del primer equipo, no digamos por perfil, más aún a tenor del gusto del que presume y hace gala Setién. Frente a la bravura de Vidal, las conjeturas invitan a imaginar un Puig con minutos junto a Messi, por más que la báscula, según anuncia la página oficial del Barça, no pase de los 56 kilos cuando la visita. Reside ahí, principalmente, su gran lunar para amoldarse a la élite. Sus cualidades lo asemejan más a un mediapunta de últimos metros que a un gestor, pero el guion de La Masía le reserva un papel en la segunda línea del arquetípico 4-3-3. Este es un peaje que en Segunda B puede salir rentable, pero está por ver que su genialidad pese más que los riesgos que acostumbra a tomar con la pelota. Por lo pronto, todo invita a pensar que en unas horas la incógnita podrá empezar a resolverse.
Fuente de la noticia ABC

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