Puigdemont renuncia a ser investido y centrará su acción en el Europarlamento

«Para que vuelva el presidente tienes que votar al presidente». Este lema de campaña que Carles Puigdemont se sacó de la chistera en 2017 para excitar a las bases del independentismo con la imagen de su eventual regreso a Cataluña quedó enterrada definitivamente ayer cuando renunció a su acta de diputado del Parlamento de Cataluña. «Es un trámite necesario para ser eurodiputado de pleno derecho del Parlamento Europeo, dado que los dos cargos son incompatibles», se justificaron desde su partido, Junts per Catalunya, al anunciar la decisión del expresidente. Puigdemont ya no tiene entre sus prioridades ser investido Cataluña en un gesto que suponga la «restitución» del «gobierno legítimo» que dice encabezar desde Waterloo, ahora su meta es el Europarlamento. No en vano, después de que el Tribunal de Luxemburgo (TJUE) emitiera este mes de diciembre una sentencia que confirmaba a Oriol Junqueras como eurodiputado, su escaño también quedaba automáticamente validado. Ahora, la estrategia del exalcalde de Gerona ya no pasa por sustituir a Quim Torra al frente de la Generalitat sino que se centrará en aprovechar la proyección y las prerrogativas económicas y políticas que supone ser diputado comunitario. Entre otros beneficios, recibirá a partir de ahora un salario neto de 6.824 euros, dietas aparte. Con estos privilegios encima de la mesa a Puigdemont no le ha costado demasiado desprenderse del que ha sido una de los estandartes de su acción política desde que se fugó de España tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña. Su cruzada para volver a ser investido también ha sido el ariete con el que ha sacudido a su gusto las relaciones entre Junts per Catalunya y ERC, socios en el gobierno de la Generalitat. En 2018 esa cuestión disparó la tensión entre los aliados cuando el presidente del Parlament, Roger Torrent (ERC), se negó a permitir la investidura «a distancia» del de Gerona para evitar una acción que hubiese supuesto su inmolación política. Desde entonces, Esquerra no se ha sacado de encima la acusación de «traición» que le colgó el independentismo radical por esa decisión. Paralelamente al paso dado por Puigdemont, en el Supremo se sigue deliberando cómo aplicar la decisión del TJUE sobre la elección de Junqueras como eurodiputado, cuya condición fue reconocida el lunes antes de recibir la notificación de la Junta Electoral Central en la que se declaraba su inelegibilidad. Según fuentes jurídicas, los jueces de lo Contencioso-Administrativo que integran la sala que debe resolver sobre el recurso de Junqueras a la decisión de la JEC deliberarán sobre este asunto el jueves. A finales de semana la sala de lo penal también dará a conocer cómo le aplica la inmunidad que le reconoció el TJUE. Ajenos a lo que decida la Justicia española, en Bruselas ya preparan la «bienvenida» a Junqueras, que ayer fue elegido presidente del grupo Alianza Libre Europea que agrupa partidos catalanes, escoceses y flamencos.
Fuente de la noticia ABC

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