«Próximo», una historia de amor a través de las redes

Pablo es un inmigrante ilegal argentino en Australia. Elián es un joven actor español, perteneciente a una conocida familia, y que empieza a abrirse paso. Viven en mundos alejados, en países opuestos y con horarios incompatibles. Sin embargo, a través de las redes comienzan una relación que se transforma en amor. «Poco a poco cada uno se convierte en lo único que el otro tiene en el mundo, pero siempre lejos, sin tocarse», dice Claudio Tolcachir, autor y director de «Próximo». Creada dentro de la emblemática compañía «Timbre 4», punta de lanza del estimulante teatro joven argentino, la obra se presenta dentro del Festival de Otoño madrileño, y tras cuatro días en el certamen seguirá su exhibición en el Teatro de la Abadía hasta el 22 de diciembre. Según Tolcachir, tiene mucho de creación colectiva, ya que la obra fue escrita para sus intérpretes e inspirada por ellos, Lautaro Perotti y Santi Marín. «Ha sido un trabajo a muchas manos, creada desde la distancia -explica el autor y director-, ya que yo estaba en Roma montando otra obra, Santi estaba en Madrid y Lautaro en Buenos Aires». En esta particular historia de amor, sigue Tolcachir, quería contar algo «sobre la persistencia y la fe; sentía que tenía que hacerlo ahora». La obra, asegura, se niega a la resignación, «algo que es muy bueno para quienes tienen que decidir sobre nosotros», y se muestra a favor de la insistencia «sobre algo que parece imposible». Reconoce el director argentino «que planeaba en el momento de la escritura la tentación de criticar las redes sociales. «Sin embargo, está el otro lado, ya que los dos personajes, como mucha gente hoy en día, puede relacionarse gracias a ellas, y de otro modo no podría hacerlo». También tuvo la tentación de rodear la historia de proyecciones y efectos multimedia. No lo hizo, sin embargo, «porque creo en un teatro puro, que es un acto de fe; creo en la imaginación y que debe crear un vacío para que el espectador pueda entrar en él y llenarlo». «Próximo» plantea una pregunta fundamental: «¿Qué pasa cuando el cuerpo está lejos de donde está la emoción?»; y Tolcachir ha puesto a prueba a los actores, ya que pasan toda la función sin mirarse a pesar de estar uno junto al otro. «Hay que tener las alertas muy despiertas», dice Santi Marín; y Lautaro Perotti completa: «Hace que cada función sea un viaje diferente».
Fuente de la noticia ABC

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