Plaga de orugas en Madrid: zonas afectadas y consejos para evitar las picaduras

El aumento de las temperaturas y el adelanto de la primavera han originado la plaga de orugas procesionarias que vive Madrid. A esto se suma la imposibilidad de utilizar durante 2018 insecticidas por orden de la Unión Europea para poder fumigar. Los expertos del Ayuntamiento confirman que se trata de «peor plaga de la historia reciente». Cada nido da cobijo a 2oo de estos animales y los técnicos del Consistorio retiran, de media cada día, entre 600 y 700 bolsones situados en los árboles, el doble que en años anteriores. Las zonas más afectadas en la capital son parques de Latina, Fuencarral, Vallecas y Villaverde. Ahí ha llegado a convertirse incluso en una epidemia. Cada hembra pone entre 200 y 300 huevos y no existen estudios ni de cada cuánto tiempo pasa ni de cuánto dura la plaga. El contacto directo con las orugas puede tener consecuencias fatales, sobre todo para los animales. Las procesionarias, que se desplazan por el suelo en fila, de ahí su nombre, sueltan unos pelos que se propagan por el aire y producen urticaria debido a una toxina que contienen. Según el grado de exposición, la reacción alérgica le produce a los ánimales inflamación en diversas articulaciones o partes del cuerpo, que pueden tener que llegar a cortarse. O incluso causar la muerte. Con el contacto directo provocan inflamaciones y, con el indirecto, pueden llegar a provocar irritación en los oídos, nariz y garganta. El picor suele focalizarse en el cuello y en las extremidades y, en los niños, las lesiones se presentan, sobre todo, en las palmas de las manos al tocarlas. Si esto sucede, hay que lavarse rápidamente la zona afectada con agua fría, para despegar los pelillos de la procesionaria. Cuando lo síntimas aparecen, deben tratarse con antihistamínicos o corticoides, así como evitar el rascado.
Fuente de la noticia ABC

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