Pablo antes de ser Picasso

A diario, por tierra, mar y aire, llegan a Málaga cientos de extranjeros, muchos de ellos atraídos por el reclamo del genio asociado a esta tierra desde su nacimiento. En Málaga buscan a Picasso y se hacen «selfies» con él en la plaza de la Merced, hombro con hombro en el mismo banco. Luego regresan a casa y hablan del prodigio del siglo XX, perpetuando una imagen mítica de genialidad innata, de destino manifieasto. Phil Grabsky (Brighton, 1964) no es amigo de etiquetas. Lleva años buceando en la obra de los grandes de la pintura mediante la plataforma de documentales artístico-divulgativos «Exhibition On Screen». Desde el Festival de Málaga, donde presenta «El joven Picasso», alerta contra esa reducción: «Cuando llegó a Barcelona y luego a París no era un genio, era un joven muy talentoso. Es un error pensar que los artistas nacen genios. Y ese es el motivo de este filme, explicar cómo un niño que nace muy cerca de aquí se convierte en el mayor pintor del siglo XX».

Afán de aprender

El secreto de su carrera es, más que mágico, terrenal: «No es que estuviese predestinado a ser un genio. Aquí lo explicamos a través de su familia, su ciudad, su contexto histórico… Va trabajando e imbuyéndose de su entorno. Tiene afán de aprender de sus antecesores, copiaba lo clásico, se formó en las academias… Luego en Barcelona y París copia a sus contemporáneos: Casas, Rusiñol, Toulouse-Lautrec. Antes de llegar a “Las señoritas de Avignon” habría aprendido las reglas, para luego poder romperlas», explica el documentalista. En las ciudades de su infancia y adolescencia (Málaga, Barcelona, Coruña y Madrid) se forma una personalidad y un estilo. Luego llegó París y la eclosión mediante el periodo azul y el rosa. El trabajo, mucho trabajo, hace el resto, conforma en realidad el genio de Picasso: «No hay que exagerar ni extrapolar hechos –opina Grabsky–. Por ejemplo, ahora hay una serie (“Genius’’, interpretada por Antonio Banderas) donde se dice que su primera obra de juventud fue “La Piedad’’. No hay evidencias de eso. Como tampoco de historias como que al nacer no podía respirar y su tía le insufló humo de tabaco. Repetir esas cosas solo crea leyendas injustas con la realidad. El éxito de un creador es el resultado de un trabajo muy duro y constante, pero no es “sexy’’ decir eso».

La figura paterna es una de las claves decisivas en la vocación de Picasso. José Ruiz y Blasco era pintor y profesor. De él aprendió en primera instancia y él mismo promocionó los estudios artísticos de su hijo, entre ellos en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Picasso no tuvo que rebelarse contra la autoridad paterna como otros artistas, no tuvo que «matar al padre», pero sí superarlo, trascender desde aquel academicismo de la Málaga finisecular para apropiarse de las corrientes de su tiempo y crear nuevos códigos. En apenas unos años pasa de las estampas costumbristas y sociales a forjar el cubismo, el futuro.

Fuente de la noticia La Razón

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