Notre Dame, antes y después del incendio

La tarde del 15 de abril de 2019 pasará a la historia por el incendio de Notre Dame, uno de los símbolos de París y Patrimonio de la Humanidad. La aguja de la catedral, una parte de la bóveda, el transepto y el techo colapsaron; además, el interior quedó gravemente dañado. En la extinción del fuego trabajaron más de 400 personas, especialmente bomberos, quienes se enfrentaron a muchas dificultades para trabajar, empezando por la altura de sus escaleras, de no más de 30 metros, que tuvieron que complementar con un brazo articulado de una grúa para llegar a la parte superior del edificio, que quedó así en su aspecto exterior: De su interior se pudieron salvar el órgano principal, los rosetones, las estatuas milenarias de 12 apóstoles y las gárgolas. Además, el rector-arcipreste de Notre Dame, Patrick Chauvet, ha anunciado que se han salvado dos de los objetos religiosos más importantes que albergaba la catedral: la Corona de Espinas y la Túnica de San Luis. ¿Cómo se debería de reconstruir Notre Dame?
El arquitecto Lluís Dilmé, que participó en la reconstrucción del Gran Teatro del Liceo de Barcelona tras el incendio que lo destruyó en 1994 cree que la catedral «se debe reconstruir como era en el momento en el que se quemó». Según Dilmé, la «fuerza de un edificio tan emblemático como Notre Dame es enorme», hasta el punto de considerar que «la imagen de París es Notre Dame», por lo que la imagen externa «debe ser la misma que la gente recuerda de antes del incendio». Notre Dame «se ha perdido físicamente, pero no del todo, porque la memoria nos la recuerda como era, y así debemos preservarla», ha asegurado el arquitecto.
Fuente de la noticia ABC

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