Noche de perros para Griezmann

El recibimiento a Griezmann en su primera visita al Metropolitano tras su fichaje por el Barça se anunciaba demoledor. En estas cosas es difícil equivocarse, por más que la perruna noche que caía sobre el coliseo atlético invitara más a abrocharse fuerte la capucha y meter las manos en los bolsillos que a desgañitarse contra un ex. Griezmann, ahora como invitado, vivió una noche extraña. El francés mantiene cierto apego indisimulado por las rayas rojas y blancas. Aquí hizo amistades para toda la vida y fue tratado como un príncipe, unos galones ganados a pulso, todo sea dicho. Pero el superhéroe se ha convertido ahora en villano, el último de una larga lista dominada por Hugo Sánchez, Agüero, Arda o Courtois, nombres prohibidos para la parroquia colchonera. Lo que se encontró Griezmann no fue diferente a lo de otras veces. Su placa en el Paseo de las Leyendas apareció tachada y plagada de ratas de peluche. Poca novedad. A Griezmann, ya se ha dicho, le marcó su paso por el Atlético, y aún son muchos los aficionados colchoneros que, por lo bajinis, echan de menos su presencia y su efectividad. Tanto ellos, como los que ya no quieren acordarse de él, le pitaron ayer a rabiar. Nadie lo cuestionaba, aunque sobró un intermitente «Griezmann, muérete», cantado desde varios sectores. Desde el calentamiento, al que salió raudo y cubierto por una especie de pasamontañas, como queriendo pasar desapercibido, y en cada acción en la que se topó con la pelota. Al salir los equipos, en cambio, caminó despacio para situarse en los últimos lugares de la fila. En el paseíllo se abrazó con Koke y saludó con efusividad a sus antiguos compañeros. Ninguno habló mal del francés después. Se impuso la ley del silencio: «No es momento de hablar del recibimiento a Griezmann. Doy las gracias a la afición, porque en la derrota demuestra que es la mejor del mundo», dijo Saúl, saliendo del paso. Simeone, por su parte, prefirió centrarse en el regusto amargo de una derrota inmerecida: «Esto es por puntos, no por merecimientos. Si no sumamos, nos preocupamos. No me voy contento por jugar bien». Poca sustancia
Es sabido que a Griezmann le esta costando un mundo pasar de ser la estrella más fulgurante del equipo a estar a expensas del día que tenga Messi. Aunque sus números no deslucen al galo aún no se le ha visto una actuación de relumbrón como culé, cuestionado por su endeble relación con las estrellas de siempre del Barça, empezando por un Messi que no ha hecho nada especial por hacerle sentir querido en su nueva casa. Por el Wanda habría pasado como un fantasma de no ser por los pitos. Su arranque fue desolador. Acostado a la izquierda, se las tuvo que ver con Trippier, uno que el año pasado no estaba con él en el Atlético. Como quiera que por esa zona también merodeaba Herrera, que tampoco estaba en ese vestuario el curso anterior, el reencuentro se le hizo menos duro. «Era un partido complicado desde el punto de vista emotivo», concedió Ernesto Valverde. «Volvía al estadio donde ha jugado mucho tiempo, con sus antiguos compañeros… El público le ha pitado un poco… Le he visto bien. Tuvo una ocasión clarísima, aunque quizá debía haber controlado la pelota… Es una sensación que tenía que pasar». Tras el lustroso arranque del Atlético la cadencia de los abucheos aumentó, lo que venía a decir que Griezmann entraba más en juego. O, mejor escrito, que tocó más balones. Porque en cuanto a sustancia, ninguna. Su primer disparo fue un tiro lejano, chutando al primer toque, que acabó en las manos de Oblak. Poco después desaprovechó una contra colosal de Messi. Entre medias de las dos, el fondo sur le brindó una pancarta en la que se podía leer: «Querías tener un nombre y se te olvidó ser hombre». Lo peor para él es que no participó de forma activa en ninguna de las grandes ocasiones del Barça. Tampoco en la que Messi y Suárez cocinaron el tanto. Corrió junto a sus compañeros para celebrar un tanto importantísimo. Y Valverde le evitó pasar el trago de ser sustituido. Al vestuario se marchó lo más rápido que pudo.
Fuente de la noticia ABC

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