Nicole Kidman: «A veces, al actuar, olvidamos que los traumas son ficción»

El Festival Internacional de Toronto ha estrenado «The Goldfinch» (El jilguero»», un drama basado en la novela homónima de Donna Tartt, que ganó el Premio Pulitzer en el año 2014. En el filme, Nicole Kidman interpreta a la matriarca de una familia que acoge al joven protagonista tras la muerte de su madre. «Reconozco que, como actriz, pago un precio emocional cuando me toca interpretar experiencias traumáticas en pantalla», explicó la australiana durante la rueda de prensa posterior al estreno. La cinta cuenta la historia de un adolescente de 13 años que consigue llevarse una pintura de un museo tras un ataque que acaba con la vida de su madre. «Muchas veces, al actuar, tu cuerpo es incapaz de reconocer que el trauma es ficción y se convierte en parte de tu vida. Ha sido un proceso muy duro actuar en esta película porque me convertí en la mujer que interpreto en la historia», admitió la actriz. Dirigida por John Crowley, «The Goldfinch» cuenta con el actor Ansel Elgort en el papel de Theo. «Hemos tenido que explorar muchas situaciones traumáticas para no perder la esencia de la narración y ser auténticos con una novela que ha sido leída por millones de personas en todo el mundo», dijo Crowley. El director, por su parte, describió «The Goldfinch» como una obra muy original. «Es muy potente ver como un joven tiene que superar el dolor y el duelo por la muerte de su madre y centra su vida en un objeto, que además es una obra de arte». La primera escena de la cinta es realmente aterradora: muestra cómo Theo, de 13 años, pierde a su madre y escapa aturdido de una terrible explosión. El bombardeo se muestra sin sonido y estrictamente desde la perspectiva nebulosa del niño en secuencias de flashback. «En parte, queriamos evitar comparaciones con incidentes reales como los ataques del 11 de septiembre -reconoció el director-. Desde nuestra perspectiva, no nos pareció correcto recordar los ataques terroristas reales. No era apropiado». A este respecto, Kidman reconoció haber investigado los efectos del trauma gracias a su trabajo como embajadora de la ONU y por una serie de papeles anteriores. «La mayoría de las veces no se trata de gritar en el momento, sino de cómo procesamos el trauma». Crowley, que pudo hablar con la semi recluida Dona Tartt, explicó que la escritora contó que vio impulsada a escribir la escena después de los bombardeos talibanes a dos antiguas esculturas budistas en Afganistán. «La idea de borrar una cultura que ha estado presente durante miles de años, es un trauma social. Creo que Dona supo representar con valentía el momento que estamos viviendo», terminó el realizador.
Fuente de la noticia ABC

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