Negocio o principios: las claves del conflicto entre China y la NBA

Daryl Morey es uno de los directores generales más valorados en la NBA. Llegó a los Houston Rockets en 2007 y desde entonces la franquicia tejana no ha dejado de crecer. Siete temporadas consecutivas en los playoffs y dos finales de conferencia avalan su trabajo. Morey es un obseso de las estadísticas. Admite que todas sus decisiones sobre la plantilla están basadas en el frío análisis de los números, a los que exprime mejor que ningún otro mánager. Intenta no fiarse jamás de su instinto porque, dice, las pasiones suelen ser traicioneras. Uno de esos impulsos de los que tanto reniega le jugó a Morey una mala pasada el pasado viernes, mientras se manejaba en Twitter. «Lucha por la libertad. Apoya a Hong Kong», escribió. El tuit apenas duró unos minutos antes de que el directivo de los Rockets decidiera borrarlo. Ya era tarde. Sin pretenderlo había desatado la mayor crisis de los últimos años en la NBA, una arista de 4.000 millones de dólares en la ya de por sí corrosiva guerra comercial entre China y Estados Unidos. El boicot
El mensaje de Morey fue visto en China como un apoyo explícito a las revueltas en Hong Kong, donde miles de personas salen a la calle cada día contra el régimen de Pekín y ya son una constante los violentos enfrentamientos entre manifestantes y policías. Ofendido, el aparato del estado se puso a funcionar. Geng Shuang, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, aseguró ayer que el mensaje «ha herido al pueblo chino». «De nada sirve llegar a acuerdos con China si no se entienden cuáles son los sentimientos de su población». En las horas siguientes, los gigantes chinos de comercio electrónico JD y TaoBao comenzaron a retirar los productos de los Rockets de sus tiendas virtuales, una medida que amenazan con extender al resto de artículos de la NBA. También se ha visto afectado el acuerdo por los derechos de televisión. La pública china CCTV ya ha anunciado que no emitirá los dos partidos de exhibición entre equipos de la NBA que esta misma semana van a jugarse en Shanghái y Shenzhen dentro de los NBA Global Games. Además, ha clausurado todos los actos promocionales previos. No es más que la punta del iceberg. En el aire queda también el colosal contrato (1.500 millones de dólares en cinco años) firmado con Tencent para emitir los partidos en China vía streaming. Los encuentros de los Rockets han sido vetados. El golpe para la NBA y para la economía de las treinta franquicias es inmenso. China es el segundo mercado en importancia para los Estados Unidos. Desde la llegada del gigante Yao Ming a la liga en 2002, precisamente a los Rockets, el crecimiento ha sido desmedido. 21 millones de chinos vieron el séptimo partido de la final entre los Raptors y los Warriors el pasado 14 de junio, y se calcula que hay 490 millones de aficionados que consumen contenido de la NBA. Eso se traduce en numerosos y lucrativos patrocinios que ahora penden de un hilo. Cambio de parecer
La primera respuesta de la NBA a tanto desafío fue desmarcarse del mensaje de Morey. Lo hizo el mismo viernes a través de Mike Bass, director de comunicación de la liga: «Reconocemos que su punto de vista ha ofendido a nuestros amigos y fans de China, lo cual es lamentable. Pero su tuit no representa a los Rockets ni a la NBA. Tenemos un gran respeto por la historia y la cultura china». El propio Morey también daba marcha atrás con un nuevo mensaje donde admitía no conocer a fondo la realidad de Hong Kong. En EE.UU., sin embargo, no se entendió esa tibieza inicial contra la durísima reacción china, lo que ha obligado a Adam Silver, comisionado y máximo dirigente de la NBA, a dar un golpe en la mesa: «Hay valores que han sido parte de esta liga desde sus primeros días, y eso incluye la libertad de expresión. Acepto que también es el derecho del gobierno chino y de sus empresas reaccionar como consideren. Llevará algún tiempo sanar algunos de estos problemas». Silver, que se resiste a pedir perdón en nombre de la liga, viajará hoy mismo al país asiático para intentar encontrar una solución al conflicto. Negocio o principios, ese es el dilema.
Fuente de la noticia ABC

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