MWC: el salón que superó todo tipo de polémicas y que no ha podido con el coronavirus

“Lo teníamos todo preparado para hacer la mejor edición el Mobile World Congress (MWC)”. Con estas palabras, la alcaldesa Ada Colau lamentaba este jueves la cancelación del certamen anual de la tecnología móvil a causa del coronavirus. El salón, que se celebraba en Barcelona desde 2006 y que en sus primeras ediciones no tenía ni la mitad de asistentes que en sus últimos años, ha vivido desde entonces el importante crecimiento de este salón para la ciudad pero también un sinfín de polémicas a su alrededor que, con todo no habían podido con el salón. Una de las más recientes, que todavía trae cola, son las secuelas del conflicto catalán en el salón. La situación se acabó calmando el año pasado pero la inestabilidad política y sus efectos en la calle, vistos en todo el mundo, llegaron a sembrar las dudas sobre si Barcelona era el idóneo emplazamiento para recibir a unos de 110.000 visitantes. Igualmente se cuestionó si una vez venza el actual contrato de los organizadores del MWC, GSMA, con Fira de Barcelona, en 2023, éste se debe renovar. Ellos reafirmaron su apuesta por seguir en la capital catalana. Este mismo año, las declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, postulándose para acoger el MWC fueron vistas como una nueva controversia política abierta por algunos sectores. Las puntualizaciones de la líder madrileña y la respuesta de Colau zanjaron la polémica, pero eso no quitó que los organizadores tuvieran que salir, una vez más, a defender su compromiso con Barcelona. Además, el MWC ha tenido que convivir con huelgas en el transporte público. Personal del Metro de Barcelona y conductores de TMB, además de taxistas, vieron en el Mobile el mejor escaparate en el que poder mostrar sus demandas a las administraciones, un hecho que los organizadores llegaron a ver más preocupante que la polémica política por el “procés”. Muchas de los amagos de huelga, finalmente acabaron en nada, pero eso no quitó una mala imagen de la capital catalana. Seguridad y turismofobia
La seguridad fue otro de los aspectos que más incomodó a GSMA, que se encarga de la preparación del MWC. Barcelona ha vivido en los últimos años picos de hechos delictivos que hizo saltar las alarmas en más de una ocasión a los organizadores, puesto que los asistentes al congreso (cargados de material tecnológico) eran, sin duda, un perfecto gancho para los delincuentes. El Ayuntamiento y otras administraciones se esforzaron para reforzar la seguridad del evento. El consistorio, de hecho, ha tenido buena parte del protagonismo en otras controversias en torno al MWC. Ejemplo de ello fueron los vetos del gobierno de Ada Colau a plataformas como Uber o Cabify (ya superados), a la creación de las plazas hoteleras (que fue visto como una manera de ir en contra de los visitantes y congresistas) o los episodios de “turismofobia” que se vivieron en Barcelona. Mención aparte merece el trato del gobierno municipal con el Rey durante la inauguración del certamen: los desplantes año tras año (al no acudir Colau al tradicional besamanos de la cena de apertura) han sido vistos como una polémica más.
Fuente de la noticia ABC

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