Márquez y sus escuderos de siempre

Si algo funciona, ¿para qué cambiarlo? Una filosofía que sigue a rajatabla Marc Márquez. Y le va bien, campeón de ocho títulos mundiales. No ha cambiado su sonrisa, su pasión, su forma de ver la competición y a los rivales. Tampoco ha cambiado su forma de ser, a pesar de una vitrina llena de premios. Y, por supuesto, no ha cambiado de familia. Ni la de sangre ni la de garaje. Con ellos se hizo un piloto en categorías inferiores, con ellos se ha hecho un campeón de leyenda. «Porque yo estoy aquí sentando, hablando y es muy bonito, pero hay una gente detrás, un equipo, un Repsol Honda Team, unos patrocinadores y, sobre todo, una familia, unas personas con las que trabajamos día a día. Mucha gente que me ayuda. Uno puede ser muy bueno, pero si todo esto no está en su sitio, es imposible mostrar el nivel que estamos mostrando», relataba en su inicio de discurso el piloto catalán. Con ellos viaja, se divierte, aprende, trabaja, se desahoga, se ríe. Con ellos subió al podio. Es su segunda familia. Están Roser, Julià y Álex en casa. En los circuitos, su otro «padre», Emilio Alzamora, descubridor, mentor y guía en esta aventura que comenzó con cuatro años; José Luis Martínez, sparring y confidente; Alberto Puig, como consejero de Honda; Genis Cuadros, preparador físico; y Carlos García, las manos que miman su cuerpo. Y dentro del box, el resto de campeones que sustentan sus éxitos. Un buen botín de títulos Santi Hernández, que trabajó con Valentino Rossi y Álex Crivillé, es su ingeniero jefe, el primero que entiende sus señales cuando se baja de la moto en un entrenamiento. Como jefe de mecánicos, Carlos Liñán. Están juntos desde 2011, desde que apenas había cumplido la mayoría de edad pero ya sumaba un primer mundial, el de 125cc en 2010. Y no fue un buen comienzo para ellos, pues Márquez sufrió una lesión de doble visión que le impidió luchar por el título. Más importante todavía, tuvo que pasar por el quirófano porque no conseguía revertir la situación. Superaron las dificultades iniciales y empezaron a soñar en grande. Jordi Castellá, mecánico, aún tiene una relación más longeva, pues se conocen desde los inicios del piloto en el Campeonato de España de Velocidad aunque no pudo volver al equipo hasta 2014. En 2013 trabajó con su hermano Álex. Con Castellá, que le prepara la moto y la recoge cada vez que sale del box, el italiano Roberto Clerici, que también logró ser campeón con Casey Stoner y se formó en Ducati. Con Javier Ortiz también le une una gran amistad de un pasado común. Para completar un equipo mecánico multicultural, el japonés Kochi Ujino. Aunque también es imprescindible el ingeniero de motores de Honda, Teruaki Matsubara. A los mandos de los datos, los telemétricos Gerold Bucher y Carlo Liuzzi, con experiencia con Stoner, el último ganador no español de MotoGP, y también con Jorge Lorenzo. Entre todos, un buen puñado de títulos y experiencias en muchos equipos y épocas que ha desembocado en una familia que trabaja, viaja, cena y casi duerme unida y comparte un objetivo único: volver a ganar. Divirtiéndose.
Fuente de la noticia ABC

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