Margarita de Dinamarca cede el protagonismo a sus nietos en su 79 cumpleaños

Es una tradición que solo el pasado año se vio empañada por el luto: la salida al balcón de palacio de la Reina Margarita de Dinamarca
, con motivo de su aniversario. En 2018, la monarca no estaba para celebraciones tras el fallecimiento de su marido, Enrique de Laborde de Monpezat, el 23 de febrero. Pero en esta ocasión, el esplendor y la alegría han regresado al balcón palaciego con motivo del 79 cumpleaños de la Reina. La mañana del martes, y en un escenario diferente al que acostumbra (debido a las fiestas de Semana Santa, ha sido en Castillo de Marselisborg, en la localidad de Aarhus, en lugar del habitual Amalienborg, en Copenhague), la Reina Margarita se asomaba al balcón para saludar a su pueblo. Lo hacía en compañía de su primogénito, el Príncipe Heredero Enrique; su nuera, la Princesa Mary; y sus nietos: Christian, Isabella, Vincent y Josephine. Precisamente la nueva generación acaparó todas las miradas gracias a su espontaneidad y alegría. Los jóvenes príncipes tuvieron la ocasión de acercarse a saludar al público que se arremolinaba en las inmediaciones del castillo, eclipsando a sus mayores. Se echó de menos al Príncipe Joaquín y su esposa, la Princesa Marie. Intelectual, artista, feminista… muchos son los calificativos que han acompañado a Margarita Alejandrina Thorhildur Ingrid de Dinamarca, nacida en la Casa de Glücksburg el 16 de abril de 1940. En el Trono de su país desde el 14 de enero de 1972, tras la muerte de su padre, el Rey Federico IX, ella no ha seguido los pasos de otros monarcas de su generación, quienes abdicaron para dar paso a las nuevas generaciones. Pese a sus problemas de salud, la Reina Margarita se mantiene al frente de la Corona y conserva su prestigio intacto. No es una monarca al uso. Es habitual verla hacer la compra en algún mercado de la capital danesa, sus inquietudes artísticas le han llevado a diseñar el vestuario y los decorados para un ballet y en diversas ocasiones ha hablado sin tapujos sobre los contratiempos de su vida privada, como cuando se confirmó el retiro de la vida pública de su marido debido a la demencia que padecía el príncipe. En aquella ocasión, en noviembre de 2017, confirmó que Enrique de Laborde «se encuentra en un país cálido junto al mar y disfrutando… Estoy contenta». Y añadió: «Así son las cosas ahora… Aunque si él está bien, yo estoy bien. ¡Después de todo está de buen humor!». Sobre el rápido proceso de degenerativo de su esposo, confesó que era «mayor de la que cabría esperar para una persona de su edad, lo que podría comportar cambios en su comportamiento, reacciones, juicio y emociones, y afectar también a su interacción social». Uno de los momentos más delicados para la monarca, hace dos años, fue cuando el Príncipe Enrique desbarató la ejecución del panteón donde ambos iban a descansar juntos una vez muertos. La Casa Real danesa tuvo que confirmar que, efectivamente, el Príncipe Enrique se negaba a ser enterrado junto a su esposa en el interior de la catedral de la ciudad de Roskilde.
Fuente de la noticia ABC

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