Maratoniana agenda del Papa Francisco en el único día en la isla Mauricio.

Hoy ha sido el último madrugón y el último “maratón”. A pesar de que el Papa estará solo unas horas en Mauricio, no hay ni un minuto para descansar. El avión papal despegó a las 7.30 de la mañana del aeropuerto de Antananarivo en Madagascar y aterrizó a las 10.40 en Port Louis en Mauricio (los colegios y las oficinas cerraron hoy por la llegada de Francisco). Durante su estancia en la isla, visitó el monumento de María Regina de la Paz en donde se ofició una misa en la que el Papa pronunció la homilía. Más tarde, y ya en el Episcopio ubicado dentro de la catedral de San Luis, almorzó con 5 obispos de la Conferencia Episcopal del Océano Indiano (CEDOI). Dentro del programa está prevista una visita privada al santuario del padre Laval. Este religioso francés de familia burguesa, se diplomó en medicina. Carrera que abandonó para ser misionero en la isla Mauricio. En 1841 inició a construir capillas y promover la integración social en la isla. Fue beatificado por Juan Pablo II el 29 de abril de 1979. Terminada la visita, el Papa se dirigirá al palacio presidencial para saludar al presidente ad interim del país Barlen Vyapoory. El Papa pronunciará un discurso y al finalizar bendecirá en el jardín algunos árboles. A las 18.45 volverá al aeropuerto en donde se celebrará la ceremonia de despedida. Llegará al aeropuerto de Antananarivo a las 20.00 hrs. y se retirará a descansar a la Nunciatura Apostólica. Mañana martes 10, a las 7.00 am asistirá a una misa en privado y a 9.20 am despegará para tomar ruta de regreso a Roma, sobrevolará Madagascar, Tanzania, Kenya, el Sur de Sudán, Etiopía , Egipto, Grecia hasta llegar a Italia. Diez horas con cuarenta minutos de vuelo en las cuales ofrecerá la tradicional rueda de prensa a bordo con las conclusiones del viaje apostólico a África.

Port Louis y su diversidad religiosa

Port Louis fue el lugar de entrada para las sucesivas oleadas de inmigrantes: marineros, soldados, colonos, esclavos, trabajadores por contrato y comerciantes de la India y de China. La multiplicidad étnica y cultural de la población está representada por las diferentes religiones practicadas en el país. Port-Louis es, por lo tanto, una capital religiosa porque las religiones practicadas en el país tienen su principal lugar de culto.

La historia del catolicismo en Port Louis se remonta a la llegada de los franceses. Esta es la primera religión establecida en el país, desde 1722 con la llegada de los primeros colonos franceses en el puerto del noroeste. A su llegada, la parroquia de Saint-Louis fue creada con el lazarista Gabriel Igou como primer sacerdote. Una cabaña de tablones y palideces, cubierta con hojas de palma y lataniers, fue el primer lugar de culto al que se adjuntó un cementerio muy modesto en la margen derecha del Ruisseau du Pouce. En 1730, había unos 1.000 habitantes en la isla. La inauguración de la primera iglesia parroquial de Saint-Louis en la rue Royale tuvo lugar en 1737. No fue sino hasta 1752 que tuvo lugar el establecimiento de la primera piedra de la futura iglesia de Saint-Louis en el ubicación actual.

Isla Mauricio, un destino turístico soñado

“Esta vez viajaré a Mauricio y he elegido esta isla porque presiento que me encantará, solemos hacer viajes a países lejanos ahora hemos elegido este destino porque su nombre evoca algo bonito, algo ensoñador ” – así lo cuenta una mujer italiana que trabaja en un restaurante en el Mar Tirreno, cerca de Roma. Comenta para La Razón que su marido y ella ya han estado en Mauritania, Birmania, Maldivas y otros lugares lejanos a Italia, pero que Mauritius le llama la atención e irán cuando se termine en octubre la temporada alta en las playas más cercanas al centro de Roma.

Puede posiblemente también haber influido en esta decisión la visita que el Papa realizará mañana a la isla, hasta allí no llegamos a intimar, pero podría ser.

Lo que no se descubre fácilmente cuando se visita Mauricio, es cómo conviven las diferentes religiones existentes en este trozo de tierra ubicado al sureste del Océano Índico y que está a más de nueve mil kilómetros de distancia si se hace el calculo en linea recta.

La convivencia entre las diferentes religiones.

Gregory de Clerck, nacido en Kortrijk (Bélgica) ha vivido siete años en Mauricio con su esposa y sus hijos. Durante su estancia en la isla se ocupó de la dirección general de diferentes hoteles de lujo, actualmente es el director general del hotel Ritz Carlton Abama en el sur de Tenerife. La Razón ha hablado con él para descubrir de su mano, su experiencia sobre las fórmulas que utilizan los integrantes de las diferentes religiones para tener una convivencia pacífica. Según De Clerk : “Los católicos de Mauricio son principalmente la comunidad criolla (africana-negra) y el franco mauriciano (los mauricianos de piel blanca). Ambas son muy practicantes y van semanalmente a misa, un 25% de ellos van a diario” – y específica – “La parte interesante de estas 2 comunidades, es que los criollos son en gran medida la comunidad más pobre de la isla y viven de actividades marítimas (pescadores, capitanes de barcos, …) y el franco mauriciano son la comunidad más rica de la isla (propietarios de casi todos los terrenos) , acceso a educación internacional, hoy siguen siendo los mayores propietarios de tierras de la isla con caña de azúcar, infraestructuras hoteleras y de ocio, industria textil …) – nos cuenta.

Gregory dice que es muy interesante analizar el aspecto intercultural, porque todos se reúnen para ocasiones especiales y disfrutan de las celebraciones de las religiones de sus amigos (hindú, musulmán, tamul, …), pero hace una aclaración, cuando subraya que no se mezclan activamente con fines religiosos. Entre ellos intercambian platos típicos en celebraciones, particularmente las variedades de los arroces árabes. Dentro de las principales fiestas señala el festival de especialidades de comida de luces diwali, una celebración anual, que se organiza entre vecinos con duración de cinco días. A pesar de que su convivencia es permanente y cercana, asistiendo a fiestas, comiendo y bebiendo platos de sus propias culturas, cada una de ellas, permanece en su mismo círculo cerrado, nadie se casa con alguien que está fuera del “elenco” como comenta Gregory De Clerck. “Se percibe muy mal que un franco mauriciano se case con un extranjero, un mauriciano de diferente raza y color de piel. Es un tabú y el que lo hace es apartado y casi expulsado de la familia. No serán más invitados a los almuerzos o festividades dominicales normales”.

La iglesia católica, por otro lado, garantiza la multiculturalidad y el origen étnico múltiple, reúne a todas las religiones para mantener la paz, concluye .

Fuente de la noticia La Razón

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