Los vínculos con el poder argentino del amigovio de Carolina Herrera Jr.

Es heredero de una de las familias más ricas de Argentina y se codea con acaudalados empresarios de todo el territorio andino. Con una vestimenta que combina el estilo formal con un toque cowboy, el amigovio de Carolina Adriana Herrera, que la acompaña en estos días por las calles madrileñas, es un curioso personaje de la idiosincrasia porteña. A pesar de su presencia en los eventos más exclusivos de los altos círculos de su país, Francisco Bosch consigue mantener un bajísimo perfil y su rostro apenas aparece en los medios de comunicación locales. Carolina y Francisco se conocieron en 2018 en Buenos Aires, a través de Ana Luisa Behrens de Bruchou, hermana de Carolina y fruto del primer matrimonio de Carolina Herrera y el venezolano Guillermo Behrens Tello. Ana reside en esta ciudad junto a su marido argentino, Enrique Bruchou. Esta semana los paparazi descubrieron a la nueva pareja en una tarde de compras por la capital española. En 2017 la hija de la célebre diseñadora se separó del torero Miguel Baéz, el Litri. Francisco se mueve como pez en el agua en dos ámbitos profesionales: el del Real State y el del arte. A través de la firma Miranda Bosch, en la que ocupa el rol de Senior Broker junto a sus socios Sebastián y Marcela Miranda -con quienes tiene además una relación personal-, el empresario no solo trabaja en operaciones inmobiliarias, sino que además es codirector del espacio Miranda Bosch Gallery, que representa a artistas contemporáneos en busca de visibilidad en el mercado. Su galería tiene presencia en las principales ferias y exposiciones de arte que se desarrollan en tanto Buenos Aires como a nivel nacional. Esta conexión con el arte es una de las grandes pasiones que comparte con Carolina Herrera Jr. Carolina Adriana Herrera – EFE
Sector agropecuario
Si bien en la actualidad Francisco pasa sus días dedicado al universo de los negocios, el apellido que porta no pasa desapercibido para sus compatriotas, ya que cuenta con 200 años de historia donde ha estado tradicionalmente ligado al mundo aristocrático y al campo. «El peso de los Bosch en Argentina es el de una familia de larga data que se posicionó en los círculos de poder local a partir de expandir sus unidades de negocios focalizadas en el sector agropecuario, desde la ganadería pasando por cereales hasta lo forestal», cuenta a ABC el periodista argentino Damián Belastegui. Los Bosch han tenido una presencia destacada en la historia de algunos de los lugares más emblemáticos del país como el Palacio Bosch, inspirado en la belle époque parisina, y que fue habitado por la familia hasta que, azotados por la dramática Gran Depresión de 1929, se vieron obligados a venderlo. El comprador fue el Gobierno de los Estados Unidos, que estableció allí la sede de su Embajada en Buenos Aires, que funciona como tal hasta estos días. Pasaron los años y, pese a que sus residencias actuales ya no ostentan el glamur de aquellos palacios y palacetes de comienzos del siglo XX, el apellido Bosch continúa resonando en los círculos del poder actuales del país. Uno de sus miembros de mayor peso es el empresario Jerónimo Bosch, presidente del potente grupo Pegasus, dueño de la cadena farmacéutica Farmacity. Pero los vínculos de la familia Bosch y el poder político no acaban allí. La hija del amigovio de Carolina Herrera llamada Tatiana -quien trabajó también como productora-, desempeña funciones como analista de Comunicación en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Fuente de la noticia ABC

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