Los estadios piden voz

Un pase largo. Pa. De fondo, clara y directa, la orden del entrenador. Los cuchicheos en el área pequeña. El grito de gol, solitario y pasional, de quien lo marca. Todos estos sonidos, antes invisibles, se escuchan amplificados por el eco que ofrecen 3.000, 40.000, 70.000 butacas vacías. El fútbol en silencio ya deja estos detalles de singularidad poscoronavirus. Pero también deja huérfanos a los jugadores, sobre todo locales, perdidos sin el aliento de esas 3.000, 40.000, 70.000 gargantas que antes podían sentenciar a un futbolista, rendir homenaje a otro e incluso atrapar una victoria cuando los minutos apretaban. Este apoyo que ofrece siempre el aficionado quieren recuperarlo los clubes, conscientes de que todavía hay mucha liga por jugarse, con… Ver Más
Fuente de la noticia ABC

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