Los enigmas de Messi

Mantiene Messi en vilo al barcelonismo. 111 días sin pisar un terreno de juego (concretamente desde la final de Copa el pasado 25 de mayo), generan cierta desazón en el cuerpo del culé, que ve que sin el argentino el equipo no acaba de arrancar y se embadurna de cierta mediocridad que le ha llevado a sumar solo 4 puntos en este inicio de temporada. Ytampoco estará mañana ante el Valencia y quién sabe si podrá jugar ante el Dortmund. Cierto halo de misterio rodea a su lesión en el soleo, que se produjo en su primer entrenamiento y de la que recayó antes de jugar ante el Betis. «Fue muy malo porque en la primera sesión me pasó esto. Era algo sencillo: estuve quince días y cuando pensé que estaba bien, en uno de los entrenamientos antes del Betis me resentí un poquito y se me abrió un poco más», reconoce tras descartarse de forma indefinida. El enigma adquiere una nueva dimensión cuando se levanta la cabeza y se observa el futuro a medio plazo. La intranquilidad azulgrana aumenta tras la entrevista que el rosarino concedió al diario Sport, en el que aborda su futuro, lamenta el desenlace en el intento de fichaje de Neymar y cuestiona los continuos relevos en la cúpula deportiva del club, que afecta al equipo porque «ha faltado estabilidad». Una concatenación de mensajes que ponen en alerta al culé cuando faltan únicamente tres meses para que expire su cláusula de rescisión y pueda marcharse libre. Sin obviar un cierto malestar con la forma de actuar de la directiva y escenificar un patente alejamiento con los rectores del club catalán y su forma de gobernar la nave. Aunque asegura que se siente catalán y que no tiene intenciones de marcharse, condiciona su renovación a la apuesta de la dirección deportiva en materia de fichajes. «Quiero ganar en este club. Esta es mi casa. No tengo intención de moverme a ningún lado, pero quiero seguir compitiendo y ganando. No quiero irme pero quiero un proyecto ganador», advierte. Los títulos pesan más que la cartera pero necesita un ecosistema en el que sentirse cómodo. Y en este sentido, la llegada de Neymar era una de esas veladas condiciones que el argentino dejó caer y por la que se movilizó Bartomeu, a pesar de la oposición de buena parte de su directiva y de la masa social. «Sinceramente, no sé si el Barça hizo todo lo posible por fichar a Neymar. No sé si el club quería que viniera o no, solo sé lo que hablaba con Neymar y él tenía muchas ganas de regresar», desliza el rosarino ante la posibilidad de que el interés azulgrana fuera un paripé con el que contentarle. Y aunque asegura que «es obvio que yo no mando en el Barça», no esconde que le trasladó a Bartomeu la necesidad de que fichara al brasileño para optar a ganarlo todo. «Pedir el fichaje, no. Obviamente, comentamos cuando escuchábamos que Ney podía venir, dábamos nuestras opiniones si era bueno o no para que viniese. Nunca dijimos que había que ficharlo. No impusimos nada. Dábamos nuestra opinión de la misma manera que pasó con Griezmann o de otros jugadores que han venido y otros que no han llegado a venir», se defiende. El mensaje del Barcelona Bartomeu ya tiene claro como acometer la renovación de Messi. Más allá de los ceros con los que adorne su salario sabe que deberá invertir en fichar a los mejores y en este sentido, la nómina de incorporaciones tras ganar la última Champions, en 2015, es decepcionante. Suplentes a precio de titulares han adornado el banquillo y los batacazos en Europa han dejado mella en Messi y en el barcelonismo. La llegada de Griezmann y de De Jong (en torno a los 200 millones de euros) buscan paliar estas carencias. No tardó el Barcelona en valorar las palabras de Messi y en tratar de apagar el incendio. Fue a través de su portavoz, Josep Vives, aprovechando un acto institucional. «Es una entrevista que se encaja en la normalidad más absoluta. Lo hace con mucha transparencia. No veo ningún pulso. No hay ninguna grieta entre Messi y el club. Hace valoraciones interesantes», aseguró el ejecutivo, que insistió en que «los canales de comunicación entre Leo y el club son excelentes. Leo habla igual que un socio. Es un mensaje de ambición muy interesante».
Fuente de la noticia ABC

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