Los «brexiters» no dan tregua a May tras otra prórroga del divorcio

El Brexit no se cumplió el 29 de marzo y tampoco se ejecutará hoy, cuando se cumplía la fecha límite de la primera prórroga que Londres solicitó a la UE. Ante el caos que sigue reinando en Westminster, la «premier», Theresa May, se vio obligada a pedir una nueva extensión a sus aún socios europeos. Aunque ayer remarcó en la Cámara de los Comunes que su «prioridad» sigue siendo sacar a Reino Unido del bloque con un acuerdo «lo antes posible».

La «premier» compareció ante sus señorías tras la cumbre europea extraordinaria del miércoles, donde, a pesar de haber solicitado una prórroga corta hasta junio, los Veintisiete apostaron por ampliar plazos hasta el 31 de octubre, una fecha a medio camino entre la extensión corta preferida por Francia y la más larga por la que optaba Alemania y el presidente del Consejo, Donald Tusk. La solución de consenso alcanzada por los Veintisiete evita la presencia de Reino Unido en la próxima Comisión Europea, cuyo mandato arranca el 1 de noviembre. El nuevo calendario incluye, además, una evaluación intermedia del proceso en la cumbre de la UE del 21 de junio.

En su intervención, May señaló que la Cámara Baja será la que decida si Reino Unido participa en las próximas elecciones al Parlamento Europeo. En este sentido, la líder «tory» emplazó a los diputados a ratificar el Acuerdo de Retirada –rechazado ya en tres ocasiones– antes del 22 de mayo. «Mi prioridad sigue siendo cumplir con el Brexit y hacerlo de una manera ordenada, que no altere la vida de la gente, por lo que sigo creyendo que debemos dejar la UE con un acuerdo lo antes posible», resaltó.

En cualquier caso, la participación en los comicios se da prácticamente por hecha. Y esto, sumado al debacle que se espera para el Partido Conservador en las elecciones municipales de principios de mayo, podría ser la gota que colma el vaso para forzar la salida de May, que en diciembre pasado logró una tregua de un año tras superar una moción de confianza en su propio grupo. Y es que a los «brexiters» no les gustó nada el nuevo retraso de la salida de la UE. El diputado tory Bill Cash le espetó si apreciaba la «ira que su abyecta rendición provocó en todo el país» por su política del Brexit. «¿Dimitirá?», le preguntó enfadado.

Aunque la «premier» ha tendido la mano al líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, para intentar desbloquear la situación, las conversaciones no avanzan. Y no se espera que lo hagan en los próximos días. Sus señorías ya están de vacaciones de Semana Santa y no regresarán a Westminster hasta el 23 de abril. Ayer, May y Corbyn mantuvieron un breve encuentro en la Cámara de los Comunes.

«Alcanzar un acuerdo no será fácil porque para que sea exitoso implicará que ambas partes deberán realizar compromisos», dijo, «profundamente convencida» de que dentro de esta «situación única» es preciso que las dos partes «trabajen juntas». Corbyn sostuvo ayer que, si el Gobierno conservador quiere que «estas negociaciones sean un éxito, deberá llegar a compromisos». La principal demanda laborista es que Reino Unido permanezca en la unión aduanera, lo que haría innecesaria la puesta en práctica del polémico «backstop» para evitar una frontera dura entre las dos Irlandas.

Fuente de la noticia La Razón

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