«La vocación de agrupar a todas las derechas se ha visto rota»

Llegó Esperanza Aguirre al auditorio de la Mutua Madrileña, donde esta tarde ha compartido coloquio con otras dos «viejas glorias» de la política española, como ella misma definió al exalcalde de La Coruña, Francisco Vázquez, y al exvicepresidente del Parlamento Europeo y fundador de Vox, Alejo Vidal-Quadras, con una certeza: a los jóvenes candidatos de hoy en día no les iban a llegar los mensajes que desde allí lanzaran y, en caso de que se obrara el milagro, «no iban a escucharlos». Se llevó la sorpresa de ver en primera fila a la candidata del PP a la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso -a la que bendijo- pero la expresidenta madrileña continuó con un crítico discurso hacia los políticos que hoy se baten el cobre antes de las Generales. Especialmente para los de la derecha. «La vocación de agrupar a todas las derechas se ha visto rota», lamentó Aguirre después de ensalzar el ejercicio que practicó en los 90 el expresidente del Gobierno José María Aznar al aglutinar a todas las fuerzas «a la derecha del PSOE». «La derecha está partida en tres y a medio o largo plazo el centro derecha no tendrá más remedio que iniciar un proceso como el de Aznar», diagnosticó Aguirre durante su turno de palabra en una nueva edición del ciclo «La alternativa al frente popular», organizado de forma conjunta por las fundaciones Villacisneros, Valores y Sociedad y la Universitaria San Pablo CEU y cuyo debate estuvo moderado por la columnista de ABC y escritora, Isabel San Sebastián. La expresidenta de la Comunidad de Madrid abogó, además, por que el PP, de la mano de su actual presidente, coja la sarten por el mango en esa difícil encomienda: «Pablo Casado tendría que ser el primero, y ya lo es, en hacer todos los esfuerzos para que los votantes de Ciudadanos o Vox crean en que hay que crear un casa para todos». Si eso no se produce, Aguirre sólo ve una solución. «Espero que se consiga, pero si no, habrá que cambiar como sea la ley Electoral», propuso Aguirre, quien acto seguido se explicó poniendo encima de la mesa el problema de los nacionalismos. «En democracia hemos tenido cinco gobiernos con mayoría absoluta y ocho con pactos en minoría en los que mandaron los nacionalistas», subrayó Aguirre, a quien le tomó el guante Vázquez, histórico alcalde socialista de La Coruña, quien advirtió las intenciones del «sanchismo»: «El sanchismo nada tiene que ver con lo que representa el PSOE, que si algo tuvo, con sus errores y aciertos, fue su compromiso firme con España». Y en unos días en los que se han vuelto a poner de manifiesto, por boca de Iceta, las simpatías de un sector del socialismo hacia un referéndum en Cataluña, Vidal-Quadras se mostró, también por si alguien en disposición de medirse con los líderes secesionistas escuchaba, muy claro en su posicionamiento: «Después de cuatro décadas de demostración de que a más descentralización, más separatismo, insistir en aplicar más medicina de esta que nos está matando implica debilidad moral o voluntad de colaborar con la brigada de demolición de España». No fueron pocos los mensajes que estos tres experimentados políticos lanzaron desde la capital. Falta por ver si sus sucesores los asumirán o si, como se temía Aguirre, ni les escucharán.
Fuente de la noticia ABC

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