La ventaja de los zurdos en el deporte

Cuando se celebra un día internacional suele ser para reclamar los derechos de un colectivo que no recibe el mismo trato que el resto de las personas. Por eso no deja de sorprender que haya sido necesario crear una jornada para destacar la realidad de los zurdos, que aunque en el siglo XXI han conseguido muchos avances, históricamente se han visto señalados e incluso marginados por la sociedad. El solo hecho de utilizar el calificativo de diestro como sinónimo de hábil muestra que a los zocatos se les tenía por lo contrario, por torpes. Es más, en algunas culturas se les perseguía como endemoniados e incluso, hasta hace pocos años en España, se les ataba la mano a la espalda para que aprendieran a escribir con la derecha. «Para mí fue un problema ser zurdo en mis inicios -confiesa José Antonio Camacho, mítico lateral madridista- porque siempre te asocian a esa banda y te quedas un poco encasillado en tu carrera. Afortunadamente, con el tiempo fui evolucionando y también jugué de lateral derecho en el Real Madrid y en la selección Española». Esta capacidad de adaptación tiene una explicación científica, como explica el neurólogo Antonio Gil-Nagel. «La mayoría de las personas zurdas lo son por una cuestión genética y tienen una representación bilateral de diferentes funciones, como puede ser la destreza manual o el lenguaje. Esto les confiere una mayor representación y funcionalidad cortical con una mayor conectividad entre los dos hemisferios, lo que es importante porque probablemente eso posibilite que muchos de ellos sean más ágiles y veloces de respuesta y quizás por eso logran la excelencia en ciertos deportes». Es decir, que lejos de ser bichos raros, están más dotados neurológicamente que los diestros. Al llevar la teoría a la práctica, se ve que hay disciplinas en las que no tiene influencia el lado dominante (motociclismo, voleibol, baloncesto, ciclismo, gimnasia o vela) y otros en los que hay una clara diferenciación entre derechos e izquierdos (fútbol, balonmano, tenis, golf o squash). No es tanto por ser deportes individuales o colectivos o que necesiten de herramientas o no; a menudo los atletas son ambidiestros y simplemente es una cuestión de despistar al rival. «Hay mucho mito en el mundo del boxeo con los púgiles zurdos y cuando van a tener a uno enfrente se realizan entrenamientos con sparrings similares, pero no sirve para nada -explica el periodista especializado José Manuel Cotizas-. Todos manejan las dos manos y basta que se quieran proteger de un golpe de izquierdas para que les tumben desde el otro lado». Jugar al despiste
La costumbre de practicar previamente con zocatos también se da en tenis, especialmente por parte de aquellos diestros que no tienen buen revés, como señala Juan Carlos Ferrero. «A mí me gustaba enfrentarme a ellos, pero siempre te plantean retos diferentes porque la bola viene con efectos contrarios que te descolocan -explica el ex número uno mundial-. En un revés normalmente hace que tu bola salga cruzada en vez de paralela así que siempre orientas tu juego en función de que el contrario tenga mejor derecha o mejor revés». Esta circunstancia de presentarle cosas inesperadas al contrario se aprovecha perfectamente en balonmano, como apunta el seleccionador nacional, Jordi Ribera. «En nuestro caso es necesario tener jugadores zurdos, pues son escasos y muy buscados. Es más, a la hora de pensar las estrategias influye de forma considerable tener zurdos en las zonas derechas del ataque, al generar mayor continuidad y una mayor riqueza de acciones. Si esto lo aplicamos al equipo contrario, nos obliga a una mayor exigencia defensiva». Así las cosas, para tener más variedad en las plantillas, ¿sería conveniente enseñar a los niños desde pequeños a jugar con las dos manos, como el baloncesto? Aquí las opiniones de los expertos se dividen. Mientras Camacho y Ribera opinan que «ser ambidiestro siempre es una ventaja y que los ayudará a mejorar su rendimiento en el juego», Ferrero no lo ve viable. «Lo ideal sería que se supiera jugar con las dos manos, pero eso es muy complicado. Normalmente siempre se tiene un brazo dominante y, aunque en el tenis se trabaja mucho la coordinación, casi siempre hay uno que manda que va a ser al final con el que decidas jugar». Es más, el doctor Gil-Nagel no es partidario de esta idea, pues podría ser perjudicial para los pequeños. «Lo mejor es que los niños no se vean forzados a ejercitar una mano que de forma espontánea no les sale; es preferible que esto se desarrolle de forma natural, a su ritmo. Hasta ahora toda la evidencia indica que forzar una destreza manual diferente a la que por naturaleza está abocado un niño, no solo no es positivo sino que puede ser contraproducente para él». El golf vuelve locos a todos
Uno de los deportes que más ha profundizado en este asunto es el golf. Durante sus primeros siglos de historia no hubo debate: todo el mundo intentaba darle a la bolita con los palos reglamentarios (de diestros). Pero en el último medio todo cambió. Bob Charles ganó el Open Británico de 1963 jugando a zurdas y se empezó a estudiar más en serio la posibilidad de sacarle el máximo partido a los dos lados. «Lo principal que hay que determinar es la dominancia en cada parte del cuerpo (mano, pie y ojo) porque afecta a la hora del desarrollo del swing y en la colocación frente a la bola -señala Kiko Luna, entrenador de la Federación Española-. Después de muchos años analizando el swing sabemos que se desarrolla en mayor proporción sobre el eje de la pierna izquierda en un jugador que juega a derechas, por eso los zurdos que juegan a diestras tienen ventaja a la hora de trabajar el desgire del cuerpo a través de la bola, y los diestros que juegan a derechas suelen fallar al desgirar hacia la izquierda». La solución sería jugar a la inversa al desarrollo de swing, es decir, los zurdos a diestras y viceversa. «Muchos profesionales tenemos dos juegos de palos, uno zurdo y otro diestro, para mejorar la subida del palo trabajando un finish de zurdo», concluye.
Fuente de la noticia ABC

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