La otra Cataluña se refugia en Cornellá 

El Espanyol y el Villarreal disputaron un partido de fútbol completamente ajeno al ruido político que sacude estos días a Barcelona. Como si de la aldea de Obelix y Asterix se tratara, poblada por irreductibles galos, Cornellá resiste a la Cataluña secesionista que provoca algaradas y mantiene en vilo a los catalanes del centro de la Ciudad Condal. Clima festivo y total normalidad en los aledaños del RCDE Stadium, que contrasta con los incidentes que han obligado a suspender el Barça-Real Madrid del próximo sábado. Banderas españolas en la grada agitadas y exhibidas con orgullo por una afición antagónica a todo lo que representa el club azulgrana. Incluso también se pudo ver alguna enseña catalana pero ni rastro de las esteladas o de símbolos independentistas. No le gusta al club perico salpicarse con asuntos políticos mientras sus aficionados lucen con orgullo el ADN catalán sin renunciar al español. Una cosa no está reñida con la otra, justifican cuando se les pregunta cómo se sienten. Parafraseando a Piqué, son una «maravillosa minoría» que están en el centro de la diana de muchas de las críticas del central culé, que les recuerda a menudo que «son de Cornellá» y no de Barcelona. Cornellá es un municipio del área metropolitana de Barcelona que, con sus más de 85.000 habitantes, mantiene una histórica tradición socialista. Antonio Balmón, en el cargo desde 2004, gobierna con la mayoría absoluta que le confieren los 14 concejales que su partido tiene en el consistorio y que contrastan con los 4 de Esquerra Republicana. No es extraño, por tanto, que el Espanyol y sus seguidores se encuentren cómodos en Cornellá. Incluso políticos como Xavier García Albiol, cuyo partido no tiene representación en el ayuntamiento cornellense, paseaba ayer abiertamente por el palco blanquiazul saludando a directivos, exjugadores y fotografiándose con aficionados. La ideología totalmente contraria al soberanismo del Espanyol ya quedó clara esta pasada semana cuando el club blanquiazul mostró su total respeto a la sentencia del Tribunal Supremo al «procés», postura completamente contraria a la del Barcelona, crítico con el fallo de los jueces. «El club es una entidad puramente deportiva», explicaba en un comunicado, en el que añadía que «reiteramos nuestro respeto a las decisiones judiciales, así como lamentamos el sufrimiento que desgraciadamente determinadas situaciones procesales puedan generar a personas individuales, sus familias o los sentimientos colectivos». La entidad blanquiazul solicitaba a todos los poderes públicos a buscar soluciones pero «dentro del marco legal». Otra forma de pensar en una Cataluña en tiempos revueltos.
Fuente de la noticia ABC

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