La llamada maliciosa que puso Torre Espacio patas arriba: «Hay una bomba en la planta 24»

Cuando los cerca de 2.000 trabajadores del rascacielos Torre Espacio escucharon ayer el aviso de desalojo por megafonía, todos pensaron que se trataba de simulacro. Pero nada más lejos de la realidad. Un aviso malicioso a la embajada australiana -ubicada en la planta 24-, alertando de la supuesta colocación de una bomba, motivó poco antes del mediodía la rápida evacuación del edificio. Hasta el lugar se desplazaron efectivos de la Policía Nacional que, tras acordonar la zona y completar la salida de los empleados junto a otros equipos de emergencias, descartaron con los perros la presencia de cualquier artefacto explosivo. Dos horas después, el enclave recuperó la normalidad. La Brigada Provincial de Información investiga ahora el origen de la llamada, realizada desde fuera del inmueble, para identificar al presunto autor de los hechos. Otras fuentes señalaron ayer a ABC que esta persona podría ser un varón, de nacionalidad extranjera, «conocido» por otros episodios similares. Además de la Policía Nacional y Municipal, fueron movilizados en servicio preventivo los equipos de Bomberos y Samur-Protección Civil. Pese a la magnitud del desalojo, la calma fue la tónica reinante entre el personal de Torre Espacio. «Estábamos cerrando una reunión importante cuando ha saltado la alarma», explicaban Claudia, Aída y Gadea, tres jóvenes trabajadoras de la planta 32 que tardaron en salir unos 10 minutos: «Creíamos que era un simulacro, pero al bajar hemos preguntado y nos ha dicho un policía que no». Antes de concentrarse en el Parque Norte, a espaldas del rascacielos, los empleados siguieron en todo momento las indicaciones del personal de emergencia establecido en cada piso. «Hay cuatro o cinco personas que se han puesto los chalecos y han sido las encargadas de guiar al resto hacia la salida», relataba Mercedes, agradecida por la seguridad transmitida. En la misma línea se mostraba Juan José, asentado en el nivel 27: «Ha sido muy fácil el desalojo porque el edificio dispone de unas puertas muy gruesas que, en estos casos, se cierran de manera que solo puedas desplazarte en una sola dirección». Dos plantas más abajo, otra asalariada señalaba que, tras escuchar «el aviso de atención y desalojo», el responsable de su empresa «llamó a la central de la torre y le aseguraron que era real y que teníamos que abandonar el rascacielos de forma ordenada». Durante la evacuación, fijada en un máximo de 32 minutos, los ascensores fueron bloqueados, por lo que todo el personal tuvo que descender hasta la calle por las escaleras. Superado el sobresalto, los evacuados regresaron poco a poco al inmueble, algunos aún con el susto en el cuerpo. «Los simulacros siempre los solemos hacer en octubre, por lo que era un poco raro que nos tocara ahora», advertía una mujer, alojada en la planta 49, una de las más altas del rascacielos. «Al final es una anécdota, pero nunca sabes si estas cosas algún día pueden pasar de verdad», incidía otra de sus compañeras. Además de la australiana, en Torre Espacio se encuentran las embajadas de Reino Unido, Canadá y Países Bajos. Alberga también, entre otras, las oficinas de OHL y British American Tobacco. Inaugurado en 2008, se trata del cuarto rascacielos más alto de España y el vigesimocuarto de Europa, con 57 plantas. Su altura asciende hasta los 235 metros y cuenta con seis niveles de parking y más de 1.270 plazas de aparcamiento. Propiedad del grupo filipino Emperador, el 94 por ciento de su superficie alquilable está actualmente ocupada, según informó hace pocos meses la filial del Grupo Villar Mir que gestiona el edificio.
Fuente de la noticia ABC

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