La larga espera de «Baby Sussex», un nacimiento envuelto en misterio y rumores

La especulación tiende a cubrir el vacío que deja la falta de datos. Desinformación solo equivale a rumores. Y si Meghan Markle
creía que guardando bajo mil llaves los detalles del nacimiento de su primer hijo iba a lograr silenciar a los medios es porque no conoce bien la idiosincrasia de un país que devora con gusto cualquier noticia relativa a su Familia Real. Por mucho que trate de resguardarse bajo el paraguas de la privacidad no deber olvidar quién es su marido ni tampoco que su retoño entrara en la línea de sucesión del Trono británico aunque sea en la séptima posición. ¿Y qué se sabe del eminente nacimiento de Baby Sussex? Prácticamente nada. Ayer algunos medios ingleses incluso fantaseaban con la posibilidad de que el bebé podría haber llegado ya al mundo ante la presencia de una ambulancia aparcada en las inmediaciones de su nueva casa de Frogmore Cottage en Windsor y un helicóptero sobrevolando la zona. Falsa alarma. Con el paso de las horas se fueron desinflando los rumores y otra vez a esperar noticias desde Buckingham Palace. Pero cualquiera sabe, porque ya han advertido de que esta vez no habrá posado oficial a la salida del hospital –si es que da a luz en un hospital– ni tampoco anunciarán el nacimiento de forma inmediata. Y para amenizar la espera a los medios se dedican a revisar con lupa la agenda oficial del entorno de Meghan. Sorprendió la presencia del Príncipe Harry el pasado jueves en un acto en la Abadía de Westminster, al que acudió junto a su cuñada, la Duquesa de Cambridge, para cumplir con un acto oficial. Una señal que muchos interpretaron como que Meghan aún no había dado a luz. Tampoco ha pasado inadvertida la llegada de la madre de Meghan Doria Ragland a Windsor. La afroamericana aterrizó el pasado lunes en Londres y ha cancelado las clases de yoga que imparte en Los Ángeles y contratado a una persona para que pasee a sus perros. También trascendió ayer la visita que hicieron los Duques de Cambridge el pasado Domingo de Pascua a Meghan Markle en su nueva casa, tras cumplir con los oficios religiosos en la capilla de San Jorge de Windsor. Una visita muy significativa, ya que la relación entre ambos matrimonios sigue siendo muy cuestionada. Rumbo a África
Y más rumores en el aire. ¿Se mudará el matrimonio a África tras el nacimiento del bebé? Esta es la información que baraja el diario «The Times», aunque tan solo unas horas después de publicarla desde Buckingham se apresuraran a matizar que de momento no hay un plan seguro. Unas palabras que no confirman el traslado, pero que tampoco lo desmienten. El sexo del bebé se presenta como otra de las grandes incógnitas. En este caso, algo habitual puesto que los Cambridge tampoco desvelaron nunca si esperaban niño a niña. Las teorías apuntan a que los Duques de Sussex tendrán una niña sobre todo después de que a Serena Williams se le fuera de la lengua que sus amigos esperaban «una hija». Un dato que le ha venido de maravilla a las casas de apuestas para que se disparen sus ganancias. Según William Hill, los dos nombres que suenan con más fuerza son Diana y Victoria. Y se espera que las apuestas en William Hill superen el millón de euros. Y como cualquier boda, aniversario o nacimiento con sello Windsor, la llegada de «Baby Sussex» supondrá un estímulo económico para los pubs, tiendas de recuerdos y museos. Se espera un aumento en el número de turistas, especialmente procedentes de Estados Unidos, según Richard Haigh, director gerente de la consultora Brand Finance. Las ventas de artículos de recuerdo podrían llegar a casi 100 millones de libras en Gran Bretaña y el resto de Europa. Un joyero ofrece un frasco de crema para bebé con una tapa grabada con incrustaciones de diamantes por 5.000 libras. Imaginación que no falte. Eso sí, ente caso los ingresos se destinarán a una organización benéfica para ayudar a los bebés prematuros. Nadie como los británicos para exprimir al máximo lo suyo y nada más suyo que su Familia Real.
Fuente de la noticia ABC

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