«La jueza Lamela ha prevaricado o se ha equivocado mucho»

Natural y cercano, como siempre ha sido, Sandro Rosell no ha eludido ningún tema durante la presentación telemática de su libro «Un fuerte abrazo»,, que recoge los 645 días y noches que pasó en presión preventiva antes de ser declarado inocente. Hoy sale a la venta y los derechos de autor se donarán a la fundación del padre Paulino, cura de Soto del Real, y se destinarán a contratar abogados para la defensa de presos preventivos sin recursos. «En la cárcel, cuando van pasando los días y aunque tuve la suerte de estar con un amigo como Joan Besolí, te das cuenta que te falta el afecto físico con la gente que quieres, que aprecias. Pusimos este título al libro porque te das cuenta que es lo que más anhela. Cuando estás en libertad, lo consideras normal, al menos antes de la pandemia, pero en la cárcel es algo muy exclusivo. Era muy emocionante cuando tenías un abrazo sincero en los vis a vis. Cuando todo esto del coronavirus ase les recomiendo que se abrace todo el mundo más y más fuerte porque luego te acuerdas de alguno que no hiciste en su momento y algunos ya no están. Hay que abrazar todo lo que podamos el día que se pueda», explica para justificar el título del libro. «No me arrepiento de nada de lo que he escrito y lo que más me gustaría resaltar es el último párrafo del libro», asegura, dejando en suspense el contenido para fomentar su venta. También tuvo que responder a preguntas relacionadas con las próximas elecciones del Barcelona: «¿Si me presentaré? Eso no pasará. Las segundas partes no se han de repetir. Yo fue presidente del Barça en el momento que me votó la gente, lo recuerdo con mucho cariño, como una experiencia vital, que la llevaré conmigo la resta de mis días, pero no está en mis planes presentarme. Le prometí a mi madre que mientras que esté viva no lo haría, y espero que viva muchos años. Aunque nunca digas nunca, creo que será nunca. Casi absolutamente puedo decir que no». También descartó formar parte de una candidatura: «Tampoco entraría. Cualquier persona que ha sido presidente del Barça no tendría ningún sentido que entrase de directivo de forma posterior. Ya ha tenido el máximo honor y no tendría sentido». Y defendió la gestión de Bartomeu a pesar de las críticas que está recibiendo: «Los mandatos se han de valorar en su totalidad. Es íntimo amigo mío y tengo mucha empatía. En su global es un mandato muy bueno. Se han de mirar los datos y no engañan. Si miras los títulos son altos, 2,5 por temporada. Si te fijas en lo económico, que todos los años han tenido beneficios. Este año no, pero empresas, instituciones y clubes sufrirán». Rosell, que admitió que «es normal que se dudase de mí porque es difícil pensar que se puedan crear pruebas falsas», aprovecho la causa pendiente por el caso Neymar para dudar del sistema judicial: «Ya se archivó, pero parece que alguien le obligó a abrirlo. De hecho así lo hace en su auto de apertura. Técnicamente no hay nada, absolutamente nada. Es un club que compra a un jugador, no sé qué más se puede explicar. También compra otros derechos. Aún me cuesta mucho entender el porqué se abrió. Es absurdo y de estudio. Sólo me queda pensar que encontraremos jueces justos y que se volverá a archivar. Como ya he sufrido la parte mala de la justicia entiendo que estas cosas puedan suceder aunque no deberían». Una de las cosas más gratificantes ha sido la respuesta de la gente cuando salió en libertad: «Desde el día que nos declararon inocentes por segunda vez. Seis jueces nos declararon inocentes. En España hay la presunción de inocencia aunque no se cumpla nunca. La respuesta de la gente en la calle era mejor que cuando era presidente. Recuerdo dos detalles. Paseando por la Diagonal me paró una señor y me dijo si me podía abrazar y dar un beso y son esos abrazos que están incluidos en el título del libro. Se te pone la piel de gallina. También conocidos que te han mandado cartas, email o mensajes pidiéndome perdón porque habían dudado de mi. Es normal dudar porque es difícil pensar que un Estado haya creado pruebas falsas, que la Audiencia Nacional se haya preocupado de algo que habría pasado en Brasil. Dimos 6.500 kilómetros al patio porque a quién se le ocurre pensar que un fiscal se levanta por la mañana y decide acusar a un empresario de Barcelona de algo que había sucedido, en teoría, en Brasil. Y que,a demás, había sido presidente del Barça. Es muy bestia. Sin denuncia ni nada. Tiene que haber alguien detrás que haya provocado esto, en la parte no legal del estado”. Y quiero saberlo. Por eso he puesto la querella a la juez Lamela». En este sentido, no escatimó palabras hacia Lamela y la justicia en España: «Aquí hay la presunción de inocencia aunque no se cumpla nunca. El funcionamiento del poder lo veo con más prudencia y menos sorpresa. Ves que hay el estado del Bienestar, pero también una cloaca y cuando entras da miedo. No sabes quién controla ni nada, puedes imaginarlo. No sabes por qué se hacen informes falsos… sufres viviendo en este estado, sabiendo que hay una cloaca que aún funciona. Queremos saber si la juez Lamela se equivocó o prevaricó. Por eso le hemos puesto la demanda«. Y profundizó: «La demanda la presentamos hace cuatro o cinco meses y ahora la han de aceptar a trámite. Lo que más puede ayudar a tirar adelante esta acción son los medios, para que la hagan visible». Al expresidente del Barcelona se le endurecieron los rasgos cuando aseguró que «a los que han hecho llorar a mi madre, no los perdonaré, al resto, todos. De rencor, de 0 al 10, estoy a un 2». Y lamentó la posibilidad de que en justicia e acepte pactar: «En el global, no, pero a veces piensas que ves que este túnel no termina y la única manera de salir es pactando, y eso lo hace mucha gente. Sería muy bueno para la justicia que nadie pudiera pactar porque es un arma que se usa demasiado por los fiscales no profesionales». Rosell también asegura que «la persecución fiscal la sigo teniendo y todo ello te quita muchas ganas de crear cosas. Ahora mismo no tengo ni idea de lo que haré. Me tengo que reinventar porque no se puede estar todo el día sin hacer nada. A mi me gusta el márketing deportivo y el fútbol base, pero no sé qué haré. Yo no estoy haciendo de justiciero, estoy buscando la verdad, la justicia no ha funcionado y nos hemos de preguntar el porqué. A mi esa palabra me suena a los que van pegando tiros por la calle y eso no es así. La misma justicia debería investigar de oficio». Y da motivos para que la gente compre y lea su libro: «A la gente que le interese el mundo en el que vive, puede sacar sus conclusiones, pero sí puedo decir que a las personas que lo lean les hará pensar en cosas que no lo han hecho. Los estudiantes, para ser abogados, les puede interesar mucho y también a los padres para que tengan cuidado con las drogas, el alcohol… Los jueces no pueden ser de derechas ni de izquierdas, sólo jueces». Finalmente quiso aclarar las palabras que pronunció en una entrevista televisiva en las que se declaraba independiente pero aseguraba que se iría de Cataluña: «Sigo pensando que me considero independentista con el corazón, pero con la cabeza no. Por cosas, por ejemplo, como lo que pasó en tv3, que se censuran cosas. Hay muchas otras cosas que no me gustan y antes hay que arreglar esto». Y puntualizó la necesidad de disponer de prisión preventiva en la legislación actual: «Es muy peligroso, sólo se debería utilizar en los casos que estás seguro y que has cogido a la persona con las manos en la masa o que puedan volver a generar violencia. En el resto, en posibles delitos que no sean de sangre, puede servir para que aceptes pactos por delitos que no has cometido. Estás desesperado, quieres salir y eres capaz de decir que has matado a Kennedy para que te dejen salir».
Fuente de la noticia ABC

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