La impactante carta de Pau Gasol para concienciar a Estados Unidos sobre el coronavirus

Pau Gasol, que hace unos días fue noticia a cuenta del coronavirus por la campala que lanzó junto a su amigo Rafael Nadal, vuelve ahora a la primera plana con una impactante carta. En ella, pone sobreaviso a la población de Estados Unidos relacionando lo que ha sucedido en los últimos días en España con lo que puede estar por venir en el país en el que ahora vive. «¡Todo ha ocurrido tan rápido! Un día estábamos yendo a nuestros trabajos, pasando el rato con amigos y comiendo en restaurantes. Los playoffs de la NBA estaban a un mes de distancia. Yo estaba ocupado rehabilitándome de una lesión que me había dejado fuera del baloncesto competitivo por poco más de un año. Los Juegos Olímpicos de Tokio aparecían en el horizonte y esperaba estar listo para sumarme a la selección de España, para los que habrían sido mis quintos Juegos Olímpicos», escribe al comienzo del texto, publicado en el portal The players tribune. Gasol habla de las dificultades del aislamiento, hasta el momento bien distinto en países como España o Italia respecto a lo que están viviendo en Estados Unidos. De cómo el infierno está a la vuelta de la esquina, aunque desde la ventana lo único que se vea sea una calle vacía. También de lo duro que es despedir a un ser querido sin contacto. Todo lo que en los últimos días se ha instalado en la aterradora normalidad de su país. «En el pasado podíamos esperar que la pandemia no llegara a nuestra comunidad, pero los datos contrastados indican que ya está aquí. Estados Unidos tiene ahora más casos reportados de COVID-19 que cualquier otro lugar del mundo. A menos que todos tomemos extremadamente en serio el distanciamiento social, la tasa de contagio saturará nuestros sistemas de salud. Según un estudio reciente de Harvard, si los estadounidenses no “aplanan la curva” rápidamente, unas 20 millones de personas podrían requerir hospitalización en los próximos meses, y más de cuatro millones podrían necesitar cuidados intensivos. Ese desbordamiento forzaría a los hospitales a postergar cirugías y otros procedimientos para salvar vidas, poniendo a su vez a más personas en riesgo. Los médicos en Estados Unidos se están preparando para un panorama aterrador: racionar la salud. Si los respiradores y las camas de terapia intensiva se agotan, como este artículo del Wall Street Journal explica, los hospitales se verían forzados efectivamente a tener que decidir quién vive y quién muere. Es un pensamiento espeluznante, pero ya se está hablando de casos en países como Italia y España. No podemos pensar que no pasará lo mismo aquí», alerta el doble campeón de la NBA. Cita también cuánto le impactó conocer cómo el Palacio de Hielo de Madrid se había convertido en una morgue improvisada, y lo compara con la impresión que causaría al ciudadano estadounidense ver uno de los pabellones que hospedan a los equipos NBA alojando cadáveres. Se congratula de que sus familiares estén sanos, aunque reconoce que en su círculo cercano hay casos de infectados. Y se acuerda, cómo no, de Kobe Bryant, alguien que, entre otras cosas, labró su fama a partir de una capacidad insólita para rehacerse ante la adversidad. Como colofón, pone el dedo sobre la llaga: incide en la importancia de que en Estados Unidos también se reme al unísono, sin importar quién sea el de al lado. «Verdades similares están floreciendo por todos lados. Buena parte de nuestra fuerza laboral atraviesa una pesadilla financiera. Como resultado, economías enteras están sufriendo. Debería incomodarnos, por ejemplo, admitir que en los Estados Unidos, más de tres personas de cada diez no tienen ningún tipo de ahorros. Gran parte de esa gente, ahora mismo, es la que está trayéndonos nuestra comida, cuidando a nuestros enfermos, enviando nuestras provisiones, cosechando nuestros cultivos. En los últimos días, algunos trabajadores han empezado una huelga para captar la atención por las peligrosas condiciones a las que están sujetos en algunos trabajos. Y aquí va la cosa: el trabajo de tu vecino directamente afecta a tu trabajo. Su calidad de vida afecta a la tuya y viceversa. Una enfermedad contagiosa no elige a la víctima por su estatus social, ingresos, raza, religión u orientación sexual. Nuestra respuesta a esta crisis tampoco debería hacerlo», concluye Gasol.
Fuente de la noticia ABC

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