La empresa catalana da por hecho un «efecto Montreal» por la instabilidad del proceso soberanista

Menor peso económico, inversiones perdidas, fuga de empresas… en definitiva, Cataluña está sufriendo ya, y sufrirá en los próximos años, lo que se ha conocido como “efecto Montreal”, en alusión a la pérdida de peso económico de la capital del Quebec frente a Toronto tras los referéndums de secesión de esta región del Canadá en 1980 y 1995. Es una de las principales conclusiones del estudio elaborado por Price WaterhouseCoopers (PwC) entre empresarios y directivos catalanes, un trabajo que constata la preocupación de estos por efecto de la inestabilidad política en la región. El estudio, elaborado a partir de entrevistas en profundidad a una cincuentena de directivos y de las respuesas de otros 200 a un cuestionario, concluye que, a diferencia de lo que se pregona desde el independentismo, los efectos de la “polarización” en la sociedad como consecuencia de la política tiene “efectos económicos adversos”. Así lo creen un 67,68% de los encuestados, según el estudio presentado esta tarde en la sede de Fomento del Trabajo, con la presencia de la ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, y del vicepresidente catalán, Pere Aragonès. En la misma línea, y en relación con el traslado de sedes tras el 1-O -alrededor de unas 4.000 firmas, entre estas seis de las siete empresas del Ibex35 con sede en Cataluña-, el 43,37% de los encusetados apunta que la marcha es irreversible. De manera mayoritaria, se apunta que únicamente una mayor estabilidad política y el compromiso de la Generalitat de respetar el ordenamiento jurídico permitiría un retorno que, si no se produce, añaden, va a tener consecuencias económicas visibles. Entre estas, pérdida de oportunidades y desplazamiento de la toma de decisiones. En el caso de las empresas cotizadas, la idea de que no hay vuelta atrás es generalizada, entre otras cosas, apuntan los directivos consultados, por que las que han marchado no han tenido problemas en Cataluña de demanda interna, pese a boicots anunciados y puntules, ni tampoco con las administraciones catalanas. Otra de las conclusiones del estudio es la percepción de que la inestabilidad produce un retraimiento de las inversiones en forma de disminución o aplazamiento de las mismas, algo que creen el 43,9% de los consultados.
Fuente de la noticia ABC

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