La doble vara de medir cuando quien arde es uno de los tuyos

En la Cataluña de la quema de retratos del Rey y de los escraches a los partidos constitucionalistas, la celebración en Coripe (Sevilla) de la tradición de la Quema del Judas -en la que este año un monigote representando al expresidente Puigdemont fue tiroteado y quemado- centró la campaña electoral. Por lo general, todos los partidos en mayor o menor medida coincidieron en denostar esa tradición señalándola como de «mal gusto» o «inapropiada», si bien fueron las formaciones independentistas las que llevaron el asunto más lejos. Obviando el clamoroso silencio cuando hechos de naturaleza parecida suceden en Cataluña -quema de retratos de Felipe VI, limpieza con lejía tras actos políticos constitucionalistas o monigotes colgados de puentes representando a los partidos no «indepes»…-, el secesionismo no dudó en equiparar lo sucedido en Sevilla con un ataque a Cataluña. Para el directamente aludido, Puigdemont, lo ocurrido «no iba contra una persona», sino contra lo que «representa» el independentismo: «El lazo amarillo y la idea de la república, eso es lo que les molesta». Quim Torra, por su parte, anunciaba el día anterior que se adoptarán medidas legales, un paso, por contra, que desde ERC no ven necesario. El candidato republicano Gabriel Rufián sí pidió en cambio «responsabilidades políticas» al PSOE -este partido gobierna en Corite- y se preguntó qué es lo que habría ocurrido si en un pueblo de Cataluña se hubiese hecho lo mismo con una imagen de Pablo Casado (PP) o de Albert Rivera (Cs). Él mismo se respondió: «Seguramente ahora estarían de camino hacia la Audiencia Nacional». Desde ERC se denuncia una «doble vara de medir». «La sede de ERC en L’Hospitalet ha sido atacada 14 veces y no ha salido en ningún telediario», añadió Rufián, que condenó a los partidos constitucionalistas por, según él, atizar la «catalanofobia». Entre el delito y la tradición
La doble vara de medir a la que aludía Rufián es denunciada precisamente desde los partidos no independentistas. «En las fallas se quema a (figuras de) personas y en Cataluña se han hecho cosas muy distintas sin formar parte de la tradición», señaló a Ep la candidata Cayetana Álvarez de Toledo (PP). Carina Mejías (Cs), por su parte, tras calificar de «absolutamente inapropiado» lo sucedido en Coripe, lamentó la «sobreactuación» de Torra y recordó que cuando se atacan sus sedes, por ejemplo, «no hemos visto que el presidente de la Generalitat haya condenado los actos. Pedimos igualdad en todos los casos». Meritxell Batet (PSC), la sede de cuyo partido, al igual que la de Cs, amaneció con pintadas y lanzamiento de pintura amarilla, calificó los hechos de Coripe de «tradición inadecuada». El ministro Borrell habló de «lamentable acto». Obviamente, el alcalde de Coripe, Antonio Pérez Vázquez, tuvo que salir a explicarse, restando importancia a lo sucedido y calificando la fiesta de «sátira». En años anteriores, recordó, se han quemado monigotes de José María Aznar, Iñaki Urdangarín, Rodrigo Rato o de Ana Julia Quezada, la supuesta asesina del niño Gabriel.
Fuente de la noticia ABC

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