Jorge Maqueda: «No dependemos de un solo jugador y eso es muy bueno»

Jorge Maqueda (Toledo, 1988) asegura estar mejor que nunca. Lo nota España. Oro mundial en 2013 y plata europea en 2016, quería volver a luchar por todo en la selección y responde con templanza y un brazo diabólico a la confianza de Jordi Ribera. Al habla, todo calma y buen discurso. En la pista, 1’95, gen aguerrido con un punto de madurez que le ha hecho más valioso en un vestuario que necesita y confía en sus dos caras. Saldrá al 200 % hoy, en una final ante Croacia en el Europeo de balonmano (16.30 horas, TDP) que significa mucho más, aunque sea aún un tabú. ¿Cómo está? Bien, con un poco de fatiga, pero todos estamos bien físicamente; hemos rotado mucho. Y mentalmente todavía mejor: estamos en la final y eso da una motivación extra. Jugaron contra Croacia un partido de la fase de grupos sin mucho en juego y hoy se juegan todo. Nos jugábamos ser primeros de grupo, pero es verdad que se te pasaba por la cabeza no lesionarte. Fue un buen partido. Pero este es completamente diferente. Tienen un gen ganador que los hace luchar hasta el final. Si jugamos como nosotros sabemos podemos sacar un buen resultado. Saldremos a pelearlo, a que les cueste mucho jugar. Está presente todo lo que nos jugamos. ¿Qué se juega España, y Jorge Maqueda, en esta final? Nos jugamos el oro europeo, claro, y ese pase directo a los Juegos Olímpicos. Lo que toda la selección quiere y hasta diría que se merece después de quedarse sin Río. Fue un varapalo muy grande y todo el mundo lo tiene muy presente. Saldremos al 200 %. Yo me juego lo mismo o más. Es un tema tabú. No puedes hablar antes de tiempo, hay que clasificarse. Si lo pensamos cada día es un error, y ya tuvimos experiencias pasadas en las que aprendimos que no servía de nada. Un mal día o una mala segunda parte y te quedas fuera después de cuatro años. Es una sensación muy mala y no se la deseo a nadie. Ausente en el oro de 2018, ¿en qué se nota mejor a su vuelta, o con respecto al Maqueda del Mundial de 2013? Pues yo me noto con más experiencia, más tablas a la hora de jugar, de decidir a hacer las cosas. Ya no es todo ese pundonor o ir de cabeza a todas las acciones. He cambiado en eso, en ir más calmado, recoger más en el equipo. Físicamente y mentalmente me encuentro mejor que en 2013. He ido ganando experiencia y he cambiado la forma de entrenar, la alimentación. Me cuido más. Si quieres alargar tu carrera no puedes hacer las locuras de cuando tenía 20 o 22 años. Y lo estoy notando muy bien. A pesar de las incorporaciones de Jordi Ribera y la predisposición de algunos jóvenes, permanecen como guías: Entrerríos, Cañellas, Aginagalde… ¿cómo ve la transición? Siempre, en todos los equipos y selecciones, e incluso en la vida, llegan transiciones. Tienes que morir con lo que tienes y seguir peleando después. Estoy seguro de que otra gente saldrá. Pero hasta que se produzca ese cambio tenemos que tirar de lo que tenemos. En esta España uno de los éxitos es que todo el mundo está respondiendo. Están los que se lo han ganado. Eso es lo bueno. Vienes por rendimiento. ¿Piensa que los Juegos es el fin de buena parte de esta generación? Es verdad que después del ciclo olímpico puede haber ese cambio generacional, pero lo ha habido antes y lo habrá después. No podemos pensar en un fin. Se está trabajando bien en las categorías inferiores para que ese cambio pase menos factura a la selección. ¿Cuál es la gasolina del vestuario? Creo que todavía nos queda bastante. Todos dicen que somos mayores, que no van a llegar, y año tras año la selección se reinventa y se adapta a los jugadores que tiene. Eso es lo bueno de este grupo, que no dependemos de un solo jugador. Si falta uno, va a venir otro que lo va a hacer igual de bien. Si tú no estás bien, el otro lo hará. Dicen que no hay lanzadores y usted marcó a 138 kilómetros por hora. Es un poco anecdótico porque si lanzas muy fuerte sin colocación no te sirve de nada. Pero también está bien salir en las estadísticas (risas). Nos achacan eso, pero estoy en desacuerdo. Lo que pasa es que nosotros sabemos jugar a balonmano, sabemos pasarla y jugar uno contra uno y… jugar bien. Tenemos tantas cosas que dejamos un poco el lanzamiento exterior, pero si lo tenemos que hacer lo hacemos. Julen Aginagalde regresará a España. ¿Ve algún cambio en la liga? Pese a los éxitos del balonmano masculino y femenino está incidiendo muy poco. Cada vez más gente se va al extranjero, en España no se puede vivir. Y es normal que la gente se vaya. Esa la pena. Las selecciones están consiguiendo muchas cosas y no se ven. ¿Cuál cree que es el problema? El primer problema es el fútbol y la repercusión mediática. Ni el baloncesto puede competir. Los deportes con menos seguidores como el balonmano, el waterpolo o el fútbol sala tienen poca repercusión. No hay más que fútbol, fútbol, fútbol. Si eso no cambia… Y aún así, en el extranjero -juega en el Pick Szeged húngaro-, ¿da para vivir después del balonmano? Por muy bien que se te haya dado, por muchos equipos y contratos que hayas tenido, no te da para vivir sin hacer nada después. Tienes que buscarte una segunda opción, porque puede que la retirada te llegue de un día para otro. Ojalá pudiéramos retirarnos todos cuando nosotros queramos. Pero puede ser de la noche a la mañana. Y pases de que te conozca todo el mundo a pasar inadvertido. Hay que tener algo. Con mi edad te vas planteando ese futuro, eso es bueno, anticiparte. No es como en el fútbol, que sabes que si llegas a un buen nivel tienes la vida resuelta, y la de tus hijos. En balonmano sabes que tienes trabajar para poder disfrutar de la vida y no ir agobiado. Si lo trabajas mientras vas jugando, sin volverte loco cuando cobras más, puedes tener ese colchoncito de transición hasta que encuentres tu futuro trabajo. Después del balonmano queda mucha vida.
Fuente de la noticia ABC

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