Jon Rahm, atascado en boca de gol

Hay que partir de la base de que el golf es el deporte más difícil para vencer. En cada torneo salen a jugar 150 jugadores y solo uno se hace con el triunfo, por lo que hay un ganador y 149 perdedores. Ese porcentaje no se produce en otras disciplinas, donde el plantel se reduce considerablemente: en un Grand Slam de tenis participan 128 jugadores; en la NBA, 30 equipos; en la Liga de fútbol 24, y en la Fórmula 1, 20. Es más, quien está considerado como el mejor golfista de todos los tiempos, Tiger Woods, solo logró imponerse en uno de cada cuatro torneos en sus mejores años. Una auténtica barbaridad, aunque pueda parecer que un 25 por ciento de aciertos es una cifra escasa. Por si fuera poco, en el deporte verde se compite simultáneamente con todos los rivales (después del corte, con 70), mientras que en los de eliminatorias se va reduciendo el número a la mitad en cada ronda. Dicho esto, hay que poner en contexto las desilusiones que Jon Rahm está viviendo en sus últimos torneos. Está firmando la mejor temporada de su corta carrera (no hay que olvidar que es la tercera como profesional y que solo tiene 24 años), en la que ha sumado dos victorias y otros 12 top 10, aparte de haber pasado muy dignamente por los majors (tercero en el Open USA, noveno en el Masters y undécimo en el British). Sin embargo, él mismo reconoce estar frustrado porque se está dejando muchas oportunidades en el camino. Utilizando un símil futbolístico, son ya varios los disparos al poste que está realizando cuando tiene opciones claras de gol. «Acabar entre los diez primeros está muy bien, pero ya un tercer puesto me sabe a poco», reconoció desesperado al terminar anteayer en Nueva Jersey. Había encabezado el torneo en la última jornada, pero dos bogeys en los hoyos 14 y 15 le dejaron el título en bandeja a Patrick Reed. «Estoy jugando fenomenal, me encuentro en un gran momento y en cualquier instante siento que puedo ganar», explicó con la misma sinceridad quien acaba de colocarse número 5 del mundo después de un año y medio. Como ahora está inmerso en el momento clave de la temporada, los playoffs de la FedEx Cup, el reto que se plantea no es moco de pavo. «Voy a intentar ganar este domingo en Chicago porque me veo motivado para ello, pero no olvido que el momento culminante será en la final de Atlanta de la próxima semana. Ahí es donde hay que darlo todo porque quien gane ese torneo se hará con la Copa que premia al mejor del año». Gracias a su actuación en el Northern Trust ascendió de la décima a la quinta plaza en la clasificación, por lo que es muy importante seguir subiendo peldaños en Chicago para afrontar la última cita de East Lake lo más arriba posible. Hay que recordar que con el nuevo modelo de competición los mejores tendrán golpes de ventaja sobre el resto, lo que les facilitará bastante la labor de llevarse la FedEx Cup. Solucionar los problemas
Con la capacidad de autocrítica que le caracteriza, Rahm siempre toma medidas para que los errores que ha cometido en el pasado no le vuelvan a penalizar. Así, después de su primera campaña vio que no podía acumular muchas semanas de juego sin descanso, porque luego le fallaban las fuerzas; ahora ya tiene un calendario muy medido. También trató de imitar los planes de entrenamiento físico de las estrellas hasta que se dio cuenta de que al gimnasio tiene que acudir lo justo para cuidar su fisonomía, no para cambiarla. Luego, después del TPC, no ha vuelto a desoír los consejos de su caddy, que entonces le recomendó una estrategia conservadora. Jon optó por el golpe arriesgado y le salió cruz. Ahora son una sola mente y solo les falta corregir esos desajustes de las últimas jornadas, cuando por falta de concentración o exceso de ganas echa a perder todo el trabajo previo de la semana. Domingos nefastos The Players (acabó 12º) El vasco comenzó la última vuelta como líder después un torneo muy sólido, pero un error de palo le descentró y acabó el día con (+4). Valderrama (2º) Acabó la primera vuelta dominical en cabeza, pero un bogey en el hoyo 10 al quedarse corto dejó el camino libre al surafricano Bezhuindout. Northern Trust (3º) Empezó el último día a dos golpes, pero reaccionó de maravilla y mediada la segunda vuelta era el líder con dos de renta. Mas dos bogeys finales le sentenciaron.
Fuente de la noticia ABC

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