Ida Vitale reivindica El Quijote y la poesía en el Premio Cervantes

Con el cielo llorando y la tierra cansada recibe la ciudad de Alcalá de Henares una entrega del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes que este año recae en la figura de Ida Vitale. Mientras los fotógrafos se atropellan en el patio central del Paraninfo de la Universidad de Alcalá y los miembros de seguridad se arremolinan en la puerta del histórico monumento fundado por el Cardenal Cisneros a la espera de la llegada de unos asistentes y representantes políticos que se resisten a aparecer (destacando la ausencia notoria del presidente del Gobierno Pedro Sánchez), consecuencia directa de la resaca electoral del debate de ayer y del acaparamiento cultural y literario de San Jordi, los periodistas ultiman las crónicas del ceremonial antes de que el rey Felipe VI abra la sesión. Tras la llegada de los Reyes y la presencia de nombres como los del Ministro de Cultura y Deporte, José Guirao o la escritora Clara Janés, el jurado se rinde en esta ocasión ante la palabra de una de las últimas supervivientes de la Generación del 45 -entre los que figuraban perfiles tan relevantes como Carlos Maggi, Mario Benedetti o Idea Vilariño- y homenajea con lluvia y con justicia a una mujer que lleva toda la vida convirtiendo su amor por las letras en la gasolina vital de sus necesidades. Empujada por la dictadura, la autora de obras como “La luz de esta memoria” o “Procura de lo imposible”, recibe a sus 95 años de edad un reconocimiento a un lenguaje que el propio jurado describe como “uno de los más destacados y reconocidos de la poesía actual en español, que es al mismo tiempo intelectual y popular, universal y personal, transparente y hondo”. Una vez comenzado el acto, Guirao ha destacado el papel de la uruguaya con respecto a la profundización en las preguntas que expone la poesía, permitiendo no solo desarrollar una inteligencia feliz, sino nutrir la propia conciencia en este mundo actual que amenaza con nuestra paulatina deshumanización y mantener esa mirada que “se acuesta como un perro”.

A pesar del día frío y desangelado que había traído la mañana, Ida Vitale apareció emocionada y contenta, no dejándose influir por los reveses de la climatología, sobreponiéndose a lo irreversible con ánimo. Ella ha querido homenajear en la ceremonia de entrega de este galardón, que le ha llegado tarde, como ha reconocido, a la poesía, a la mujer, al Quijote y al talento de Cervantes, su capacidad para asentar, incluso lo más fantástico y extraordinario que traspasa su obra, en la realidad. Ida Vitale, que, como resaltó el Ministro de Cultura, su trayectoria literaria arrancó con un traspiés pedagógico, cuando no logró comprender “Cima” de Gabriela Mistral, reconoció que “El Quijote” ha sido un libro que siempre ha estado presente desde su infancia y que después ha ido leyendo y releyendo, en ocasiones con una voluntad determinada; en otras, dejándose guiar por el azar. Quizá el mismo que, cuando ya no lo esperaba, la trajo esta semana a Alcalá de Henares para recibir el máximo premio de la literatura española.

Fuente de la noticia La Razón

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