Guardiola, plusmarca mundial en el Bernabéu

Un suéter negro era su único abrigo. Sin camisa, con el cuello al descubierto, las manos en los bolsillos eran su único gesto de protección del frío. Guardiola volvía a ese Bernabéu que tan diferentes suertes le ha brindado. Triunfador con el Barcelona, con el Bayern nunca le salió bien. Ahora llegaba con un Manchester City necesitado de vencer en la Champions, porque la Premier está perdida desde diciembre. Y su victoria en el último tramo del encuentro le permitió conseguir una plusmarca mundial ante el mejor equipo de la historia del fútbol: es el único entrenador que ha ganado seis veces en el Bernabéu. El abrazo que el catalán dio a Zidane antes del partido, aún con la chaqueta puesta, remató los piropos que ambos se lanzaron en los últimos tiempos. Cumplidos los parabienes, Pep planteó en Madrid una partida de ajedrez indescifrable. Agüero y Sterling se quedaron en el banquillo inicialmente. Gabriel Jesús fue titular en el ataque con una labor defensiva importante. La remontada final fue un jaque mate sorprendente para el Madrid. «Para el City es un gran día ganar en un estadio y ante un rival de este nivel, porque nuestro club solo tiene una Recopa y unas semifinales de Champions en su historial», destacaba el protagonista de la noche. Los dos entrenares colocaron dos 4-3-3 falsos sin ningún riesgo y con la premisa de no recibir un gol. En los banquillos había dos cerebros que no tienen ni un pelo de tontos. Y para refrendarlo, además, los dos se cortan el pelo al cero. El entrenador de Sampedor se mesó su calva cuando Courtois hizo una gran parada en la primera oportunidad clara de su equipo, a los pies de Gabriel Jesús. Era un Guardiola con una estrategia distinta. Era prioritario ahogar al Real Madrid, no dejarle sacar el balón jugado. La disciplina defensiva del Manchester City enmarcaba el cambio táctico. «Estuve diez días viendo vídeos del Real Madrid, que es un conjunto diferente, que muerde, que presiona. Valverde es un jugador impresionante en esa labor», subrayó el catalán. Lo tenía todo muy estudiado Guardiola. Era un encuentro de Champions, con ciento ochenta minutos y el responsable del equipo inglés lo planificó a largo plazo. Pasó a mandar el encuentro en el segundo tiempo. Y cuando mejor jugaba el City, con un disparo de Mahrez que Courtois despejó delante de él, un error de Otamendi les pasó factura con el gol de Isco. Pitos en su contra
Guardiola soportó la bronca del Bernabéu dos veces. La primera, cuando se anunció su nombre por megafonía. La segunda, cuando pidió la segunda amonestación para Modric. Como dijo el árbitro, la pelota le dio en el hombro. Guardiola mandó a Orsato a esparragar. No valoró la jugada de la polémica, el empujón de Gabriel Jesús a Ramos. Solo admitió una verdad: «Esa jugada pudo ser decisiva». La desventaja del 1-0 radicalizó el nuevo plan del técnico visitante, que lanzó a sus futbolistas al ataque y permitió al Real Madrid encontrar opciones al contragolpe. El combate era un correcalles. Hasta que Guardiola introdujo por fin a Sterling. El extremo revolucionó al Manchester City y masacró al Real Madrid. El técnico más odiado por el madridismo triunfaba por sexta vez en el Bernabéu: «Yo he ganado aquí en todas esas ocasiones porque he tenido muy buenos jugadores y he dirigido a grandes clubes».
Fuente de la noticia ABC

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *