«Espero que los clubes vean que es posible ser madre y jugar»

Tras una nueva exhibición ante Noruega, Shandy Barbosa (Lisboa, 1986) pidió su móvil para hacerse un selfie junto a sus compañeras. Una tradición iniciada ante Montenegro y que creen que les ha dado suerte. Ahora esperan repetirla mañana luciendo la medalla de oro en el pecho. Superviviente de la vieja guardia, la hispano portuguesa es el claro ejemplo que la maternidad, que le impidió estar en el último Europeo, no debe ser una traba en el deporte de elite. —¿Han bajado ya de la nube? —Sí. Con el partido que hemos hecho, como para no creérnoslo. Hemos estado metidas desde el primer minuto y no nos hemos relajado nada. Hemos estado concentradas hasta el minuto 29 y 30 segundos. —Parecía que el objetivo estaba fuera del alcance de esta selección algo inexperta… —Veníamos con el objetivo de clasificarnos para el preolímpico pero cuando ya lo hemos cumplido nos hemos preguntado ¿por qué no una medalla? Y hemos llegado a una final que no esperábamos. —¿Se han doctorado ante Noruega? —El grupo ya lleva bastantes años trabajando. Hay una mezcla de juventud y veteranía, se demostró en el último Europeo e intuíamos que éste podía ser nuestro año, pero con los pies en el suelo, no pensando en la medalla. —Y ahora Holanda ¿otra sorpresa? —Sí, muy grande. El favorito era Rusia y todo el mundo daba por hecho que iba a ganar el Mundial pero hay que jugar para demostrarlo. YHolanda ha demostrado que todo es posible en el balonmano. —¿Más fácil que contra Rusia? —En una final no hay nada fácil. Contará la tranquilidad que tengamos nosotras porque es nuestra primera final. Hay que ir con los pies en el suelo. Holanda está jugando muy bien y está haciendo un campeonato muy bueno. El que haga menos errores podrá ganar el oro. —¿Se siente usted la guía de la nueva generación española? —Puedo decir que sí. A este campeonato he venido muy centrada y he aportado mucho al grupo dentro y fuera y ojalá pueda ser el ejemplo para las jóvenes que están llegando. —Se esta sacando la espinita del pasado Europeo, al que no pudo acudir por su maternidad. —Sí. El año pasado tenía dobles sensaciones. Alegría por estar embarazada pero tristeza por no poder estar en el campeonato. Lo que les faltó el año pasado lo estamos logrando ahora. —Le ha dado usted visibilidad a los problemas que tiene las deportistas cuando quieren ser madres… —Espero que todo el mundo veo que todo es posible y los clubes entiendan que es un derecho nuestro el poder tener un hijo y poder seguir jugando. Estoy contenta por lo que estoy haciendo y que abra puertas para que cualquier jugadora de cualquier deporte pueda cumplir su deseo de ser madre y seguir jugando. —Tuvo problemas con su club, el Nantes Atlantique, que la invitó a marcharse cuando se quedó embarazada ¿Está todo solventado? —Más o menos… En Francia la ley nos protege más. Mi presidente no me lo puso fácil pero no pudo hacer nada. Estoy haciendo una buena temporada y no me puede reprochar nada. Es un derecho que tenemos y espero que acabe entendiéndolo. Cuando llegue la medalla espero que al menos esté contento. —Jesús, su hijo de siete meses está en Valencia con su padre ¿le compensa este Mundial? —Es complicado y dentro de lo que se puede lo estoy llevando bien. Le veo cada día en vídeo. En un mes ha crecido y empieza a hacer cosas que me he perdido pero espero que el día de mañana mi hijo entiendo que he venido aquí a pelear por un sueño y que esté orgulloso de lo que he hecho. —Están haciendo historia. —Está siendo un campeonato complicado para mí porque estoy lejos de mi pequeño pero quiero dedicarlo a todos los españoles pero en especial a mi familia porque han estado peleando todos los días para darme fuerza.
Fuente de la noticia ABC

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