ERC enreda a Sánchez con el referéndum y advierte de que sigue siendo su objetivo

«Sabe perfectamente el presidente Sánchez, porque nos lo ha dicho, porque lo hemos hablado, que la única solución que puede haber en este conflicto entre la sociedad catalana y las instituciones del Estado es una solución validada democráticamente por los ciudadanos de Cataluña». Las manifestaciones el pasado lunes del vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès (ERC), han vuelto a poner al presidente del Gobierno y al PSOE en el ojo de la tormenta por lo que la oposición considera que es la demostración de que hay una «agenda oculta» para el 28 de abril. Esto es, primero una escenificación de la ruptura con el independentismo para, en realidad, tapar un pacto de fondo: acuerdo de investidura y legislatura a cambio de ceder en última instancia un referéndum de autodeterminación. Las palabras de Aragonés venían a completar a ojos de PP y Cs el círculo que la semana anterior comenzaba a dibujar Miquel Iceta, primer secretario del PSC: «Si una mayoría muy amplia de los ciudadanos quiere la independencia la democracia tendrá que encontrar o habilitar mecanismos para abordar eso». Aragonés, en la misma entrevista el lunes en Catalunya Ràdio, contribuía a reforzar esta idea. «Lo saben tanto que el otro día se le escapo al señor Iceta», apuntó. PP: como en 2003
Con la crisis política catalana como eje central de la campaña de las generales, al líder del PP, Pablo Casado, no le pasaron por alto estas manifestaciones. Casado insistió en que el vicepresidente de la Generalitat ya ha dicho que «él sabe, en sus conversaciones con el PSC, que eso es así y que el PSC una vez más, como hizo Zapatero con Maragall, aprobará lo que venga del Parlament de Cataluña aunque tenga una mayoría de independentistas xenófobos radicales que quieren romper España». «Iceta ya ha dicho que sigan con el adoctrinamiento las escuelas, que sigan con la propaganda en TV3, que en diez años la independencia y el referéndum o la consulta al respecto, ya será imparable», añdió el candidato popular. Frente a esta interpretación, el propio Aragonès salió este lunes al paso, y en respuesta a preguntas de ABC aseguró que el presidente del Gobierno nunca se ha comprometido con otro referéndum que no sea para ratificar una reforma del Estatuto, como el propio líder del PSOE ha señalado en numerosas ocasiones como solución al conflicto catalán, informa Daniel Tercero. «El señor Sánchez nunca en las conversaciones que hemos mantenido ha dicho que esto debe ser un referéndum de independencia. No lo ha dicho, porque si así fuese, lo estaríamos implementando». Aragonès reconoció que su objetivo es efectivamente un referéndum de autodeterminación, pero «a día de hoy está claro que el señor Sánchez no lo ve así». En esta línea, la consejera portavoz de la Generalitat , Mertitxell Budó (JpC), insitía ayer en cualquier investidura pasará por poder hablar «de todo», incluido un «referéndum pactado». Desde el Gobierno ayer se rechazaba «cualquier interpretación interesada» de la posición que Sánchez ha venido defendiendo desde que asumió la presidencia del Gobierno. Es más, plantean que la propuesta de una reforma del Estatuto es anterior a llegar a La Moncloa. Desde su entorno se recordaban ayer sus palabras de julio del pasado año, en una de sus primeras comparecencias como presidente en el Congreso, respondiendo al independentismo: «Cataluña, tras la sentencia de TC, tiene un Estatuto que no votó, y, en consecuencia, la crisis solo se va a resolver votando. Pero la discrepancia de fondo es que nosotros queremos votar un acuerdo y ustedes pretenden votar una ruptura». En Moncloa insisten en que su planteamiento sigue siendo ese y que «al final» Cataluña «tendrá que votar», pero que eso es muy distinto a apoyar un referéndum sobre la independencia. Algo que los socialistas descartan «rotundamente». Es más, cargan contra el PP por esta cuestión. «A diferencia de lo que pasó con el PP con nosotros no habrá consultas ni sucedáneos», zanja un dirigente socialista. PSC: «Más autogobierno»
No obstante, el planteamiento de Sánchez es aún difuso. La Declaración de Barcelona suscrita por PSOE y PSC apuntaba a desarrollar como Ley Orgánica los aspectos del Estatut que el TC anuló por cuestión de forma y no de fondo. La otra pata sería ese «nuevo encaje constitucional» que tendría varias asas: reforma del Estatut y del sistema de financiación y un eventual cambio federal de la Constitución. «Nuestra propuesta trabaja con esos escenarios», plantea un miembro del actual Gobierno que reconoce que «el independentismo todavía no está ahí». En la misma línea se explican en el PSC, donde se señala que, pese a las interpretaciones torcidas que se han hecho de las palabras de Iceta, el partido es anti independentista y contrario al referéndum y a la autodeterminación. «La tesis del partido es clara: más autogobierno, mejor financiación. Reforma del Estatuto y aprovechar los instrumentos que ya tenemos para profundizar en el autogobierno».
Fuente de la noticia ABC

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