En busca de un español que libere a Valverde

En una de las salidas de la España interior, vacía y bella, Pablo Lastras, segundo director del Movistar, emitía un lamento. «Valverde puede hacer mucho, pero no puede hacerlo todo», respondía respecto a la sugerencia de que su equipo controlase la carrera para intentar la victoria en Ares de Maestrat. Valverde luchando por la general, peleando en la montaña, disputando etapas, atendiendo a los medios de comunicación y representando al ciclismo español con el maillot de campeón del mundo. La realidad es que, a falta de más alicientes, Valverde ha estado solo en el escalafón español de la Vuelta. Sin un gigante como Contador, sin un animador perpetuo como Purito, el ciclismo español ha conservado la divisa de Valverde, fantástico embajador al que la edad no pesa. «Si soy el más viejo del pelotón», ha repetido en la Vuelta casi en tono de broma. Valverde ha sido el corredor más aclamado en las salidas y las metas, las carreteras. El bus del Movistar era el epicentro de cada parada de la carrera por la presencia de Valverde y su maillot arcoíris. El murciano, que ha renovado dos años con su equipo, no será eterno por más que él se empeñe en demostrar su inmortalidad. A la Vuelta llegó como teórico ayudante de lujo del venezolano Carapaz, vencedor del Giro y ausente a última hora en la ronda española. Y como siempre, como el año pasado, Valverde se creció para luchar por la general. Cuando Valverde despuntó como un ciclón en el ciclismo (2003), mandaba el proscrito Lance Armstrong, al que derrotó en una etapa en Courchevel en 2005. Vino luego la era de Alberto Contador y su popularidad en España. Tampoco cedió el murciano, siempre con el pulso alto. Y llegó finalmente la dictadura del Sky-Ineos. Y ahí sigue el campeón del mundo, renovando con el Movistar por alto rendimiento. Detrás de él, el Movistar ha preparado un trasvase de poderes al estilo de la casa (Delgado-Induráin, Chava-Olano, Quintana-Valverde y ahora Valverde-Enric Mas). El Movistar ha fichado al teórico mejor ciclista español, Enric Mas, como hizo cuando Mikel Landa deslumbró en el Giro y el Tour. Segundo en la Vuelta 2018, perdió comba en la montaña en el Tour este año. Marc Soler crece al ritmo pausado que gusta en Movistar, sin prisas pero dejando pistas (Tour del Porvenir, París-Niza). Queda Mikel Landa y su trayectoria irregular, su constante cambio de equipo (Euskaltel, Astana, Sky, Movistar y ahora Bahráin) y la incertidumbre que genera un corredor capaz de lo mejor en la montaña, pero que no ha progresado en contrarreloj.
Fuente de la noticia ABC

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