El título que se fraguó en verano

Dentro de los tradicionales selfis que Sergio Llull hace en el vestuario tras cada título del Real Madrid cuesta encontrar a dos rostros capitales dentro de la época dorada que atraviesa la canasta madridista. Se trata de Juan Carlos Sánchez Lázaro y Alberto Herreros, los arquitectos del equipo campeón de Copa, que disfrutan más estando a la sombra. Diseñando la estrategia deportiva y sentando las bases del futuro. Es así como se adelantaron a todos sellando el pasado verano las renovaciones de Campazzo y Tavares, los dos pilares de este equipo. Los dos jugadores más determinantes de Europa. Del base, hablan sus números. MVPde la final ACB, de la Supercopa y de la Copa del Rey. Reconocimiento único en el baloncesto español, que nunca ha vivido un dominio de reconocimiento individual de tal calibre. Visto su final de campaña, la prioridad de Herreros y Sánchez Lázaro era atar su continuidad antes del Mundial, pues la cotización del base –como luego ocurrió– podía dispararse. El Madrid le dio cariño con la renovación hasta 2024, en la que incluyó una cláusula millonaria de salida hacia la NBA que, por el momento, Campazzo no contempla utilizar. Como el argentino, Tavares también se acercaba al final de su contrato y el club decidió adelantarse para evitar tentaciones. El pívot es un jugador especial, pues no hay otro con sus características en toda Europa. Por su envergadura es capaz de crear una intimidación única en el rival y a eso ha sumado una fortaleza física que le permite aportar muchas más cosas en ataque. En los últimos meses, Tavares ha trabajado mucho más su preparación física, cuidando su alimentación para rebajar su grasa corporal y mejorar la musculatura. Una empresa se encarga de enviarle a casa la comidad preparada cada día. Productos hervidos, sin aceite y sal. Un sacrificio diario que apenas admite excepciones. Su mejora es evidente, pues le permite tener una presencia mayor en las dos partes de la cancha. «Es un jugador diferente, que condiciona a los dos equipos. Nos obliga a adaptarnos tácticamente a él, pero nos da tantas cosas… ¡Fijaos si es único que casi no cabía en la silla!», bromeaba Laso durante el fin de semana al hablar del pívot. Para Tavares ha sido su primer título de Copa. El único que le faltaba con el Madrid, club que le rescató del ostracismo de la liga de desarrollo de la NBA y al que está muy agradecido. Tanto, que no sopesa un viaje de regreso a Estados Unidos. Mérito de Herreros y Sánchez Lázaro, que le dieron cariño en aquel momento y que ahora están recogiendo los frutos.
Fuente de la noticia ABC

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