El Tío Che, leche merengada contra la mala leche

Con más de cien años de historia a sus espaldas, la Horchatería el Tío Che, en la Rambla del Poblenou de Barcelona, es, junto a un pequeño y selecto grupo de comercios históricos de la capital catalana, una institución. Desde esta semana, y a su pesar, también se ha convertido en parte del agrio debate que desde hace años acompaña a la política catalana. Procedentes de Nucía (Alicante), este negocio familiar -primero popular en el barrio, cuando sus vecinos aún decían aquello de “ir a Barcelona”, luego en toda la ciudad y desde hace ya años casi universal en esta urbe de guiris e Instagram- ha saltado a la fama no por su horchata o helados, sino por la actitud, en modo jauría, con que algunos independentistas han reprochado a su propietaria el atrevimiento de sentarse a charlar con Inés Arrimadas, líder de Ciudadanos en Cataluña. Demasiada osadía para los guardianes de la ortodoxia que, a modo de fatua, han ordenado un boicot contra el establecimiento. Los “hechos” sucedieron el pasado domingo: una clásica visita de campaña electoral, como muestra de apoyo al pequeño comercio, por parte de Inés Arrimadas junto al cuarto de la lista de Manuel Valls por Barcelona, Celestino Corbacho, fue difundida por las redes sociales. Esta mañana he estado en el Barri del Poblenou junto a @CeCorbacho, @Noemi_delaCalle, @evalmim y @MarilenBarcelo paseando por su Rambla y tomándome una leche merengada en la conocida @orxataeltioche. Los pequeños comercios emblemáticos como este son el alma de nuestras ciudades. pic.twitter.com/zYIvPydk82— Inés Arrimadas (@InesArrimadas) 19 de abril de 2019La propietaria de la horchatería, cuarta generación familiar tras el mostrador, es Teresa Moreno. Siempre dispuesta, no tiene un no para nadie, y de hecho, una visita al Tío Che se ha convertido en una cita ineludible para cualquier político, en campaña o no, que quiera pasearse por el popular distrito de Sant Martí y particularmente en su eje más emblemático, la Rambla del Poblenou. En el interior del local, Teresa tiene siempre una mesa para el político de turno -el domingo Arrimadas, pero antes Ernest Maragall, Ada Colau o Manuel Valls…-, y entre vasos de horchata y leche merengada, les expone las inquietudes del barrio y de su tejido comercial. El Poblenou trata de pasar de corazón industrial de Barcelona -por “el Manchester catalán” se le conocía-, a polo tecnológico (distrito 22@) sobrellevando como puede la presión turística que aprecia la cercanía a la playa y el entrañable sabor de barrio que todavía conserva, pero que ha puesto el precio del alquiler por las nubes. Nada que ver con una época en el que “iaies” y “tietes” en bata se bajaban las sillas a la Rambla para “prendre la fresca” en las noches de verano antes de inverntarse el aire acondicionado. Si había suerte, no todas las noches claro, visita al Tío Che a por un helado o vaso de horchata. La propiedad trata de ignorar las llamadas al boicot del independentismo más excitado y con la misma perseverancia con que hace más de un siglo emprendieron el negocio, hoy volverán a subir la persiana mal que pese a quienes creen poder decidir con quién se sienta cada cual. Leche merengada y horchata contra la mala leche política.
Fuente de la noticia ABC

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