El Real Madrid rechazó siempre el ERTE

Ha sido un acuerdo a calzón quitado entre Florentino Pérez y Sergio Ramos. Todo lo firmaron en una hora. Fue un pacto muy sencillo que abarca al primer equipo de fútbol, a la plantilla de baloncesto, a los técnicos y a los altos ejecutivos de la entidad. Los profesionales de fútbol y baloncesto, los entrenadores y los directivos profesionales han pactado con la entidad la disminución de sus emolumentos en un 10 por ciento si la temporada se disputa, aunque sea a puerta cerrada, y una aminoración del 20 por ciento si la temporada se cancela. El pacto significa que no se toca el salario del medio millar de empleados de la empresa, que han agradecido en un comunicado interno el convenio rubricado. Era un objetivo imprescindible para los jugadores, los entrenadores y los altos directivos. «Había que evitar medidas traumáticas que afectaran al resto de trabajadores», manifiestan los protagonistas. Fue un diálogo muy fácil, fluido. Todos coincidían en la necesidad de firmarlo. Los jugadores de fútbol y baloncesto son conscientes de la crisis y de la carencia de ingresos que hay en esta situación. El «cierre por causa mayor» ha significado que la entidad ha dejado de generar ya 90 millones de euros, pues la mercadotecnia, la televisión, los patrocinios, las tiendas, el Tour del Bernabéu y todos los negocios asociados no pueden producir nada. Y si la temporada no se puede disputar al final, la empresa dejará de percibir 195 millones de euros. Los 500 empleados mantienen sus sueldos
El Real Madrid mantiene una situación económica muy sólida, con superávits económicos consecutivos desde hace diez años y alrededor de 100 millones de euros en caja, pero el parón del fútbol implica que no podrá cumplir el presupuesto de 822 millones, como no podrá cumplirlo ninguna sociedad, porque los ingresos son imposibles de conseguir desde el 14 de marzo. Ahora hay que renegociar los patrocinios y muchos acuerdos comerciales en todos los segmentos del Real Madrid, dada la falta de funcionamiento. Los «sponsor» no lucen en ningún sitio. La mercadotecnia está paralizada. Las taquillas no producen rendimiento. Las tiendas tienen el cartel de «cerrado». El «Tour», con 1,3 millones de visitantes, no se puede realizar. No hay ningún ingreso de televisión a falta de once jornadas de Liga. Y la Champions se encuentra a expensas del porvenir del equipo, que debe visitar al Manchester City y marcar dos goles. Si es que pueden jugar. Ayudas del Estado, nunca, como hizo el Barça
El convenio rubricado es la reacción de los profesionales que más dinero ganan en la empresa ante una crisis que no se sabe cuando acabará. Nadie es inmune al impacto de larga duración que genera el coronavirus. Los futbolistas blancos han manifestado que, si las autoridades sanitarias permiten el regreso a la competición, hay que competir aunque sea sin público, pues muchos millones de españoles, encerrados en sus casas por obligación, agradecerían poder ver fútbol de nuevo. Lo que el Real Madrid dejó claro a su medio millar de empleados es que nunca ejecutaría un ERTE, como hizo el Barcelona. Nunca recurriría al apoyo del Estado para pagar nóminas. La situación económica del club blanco es buena, pero debía tomar medidas ante esta enorme crisis que no tiene fecha de caducidad. La solución, propuesta por todos, ha sido aplicar una reducción salarial interna de sus profesionales mejor pagados.
Fuente de la noticia ABC

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