El Papa viaja a Marruecos para tender puentes con el Islam

El Papa llegará mañana a Marruecos. Treinta y cuatro años después de la última visita papal, protagonizada por San Juan Pablo II, Francisco aterrizará en un país en el que sólo viven 25.000 católicos. Y lo hará con el objetivo de mejorar las relaciones entre cristianismo e islam; y de buscar una mayor atención internacional sobre los derechos humanos de los miles de emigrantes que quieren llegar a Europa.

El viaje coincide con los 800 años de la presencia franciscana en esa tierra y abarca una agenda de dos días de la que adelantó detalles Alessando Gisotti, director «ad interim» de la Sala de Prensa de la Santa Sede. El vuelo papal despegará mañana de Fiumicino, a las 10.45 horas, y tiene previsto aterrizar en el aeropuerto de Rabat-Salé a las 14.00 horas, donde será recibido con una ceremonia de bienvenida. El Papá visitará al Rey Mohammed VI en el Palacio Real; seguidamente tendrá un encuentro con el pueblo marroquí, las autoridades y el cuerpo diplomático; y también se trasladará al Mausoleo Mohammed V, y al Instituto Mohammed VI; además de recibir a los migrantes en la sede diocesana de Caritas Diocesana.

Encuentro con imanes

Durante esta primera jornada, también sucederá algo inédito: Francisco recorrerá durante una hora el Instituto Mohamed VI de los imanes, donde actualmente estudian 778 imanes de varios países. Dicho centro fue creado en 2014, en la periferia de Rabat, coincidiendo con la campaña de Marruecos de acercamiento al África subsahariana, que incluyó la exportación del llamado «modelo marroquí de islam». El encuentro será con predicadores y predicadoras.

En su 28º viaje apostólico –el primero de Bergoglio a Marruecos– y completando la segunda jornada de viaje, el Papa Francisco también se encontrará con sacerdotes, religiosos, personas consagradas y el Consejo Ecuménico de Iglesias en la Catedral de Rabat. Reuniones a las que seguirá un almuerzo, y la Santa Misa.

Los marroquís están felices de que el el Santo Padre vaya a pisar su tierra. Las hermanas de la Orden de Santa Clara, las madres clarisas de origen mexicano, lo están viviendo de cerca. Sor Juliana se lo contaba así de entusiasmada a LA RAZÓN: «Estaremos con Su Santidad el domingo 31, en la Catedral. Hemos alquilado un mini bus que nos recogerá a las 6.00 de la mañana aquí, en Casa Blanca, y llegaremos tempranito a Rabat. Todos saben que iremos a darle la mano al Papa, y como no podemos dejar el convento solo, Hassan, el joven que nos ayuda con el jardín y a cuidar la casa, nos ha ofrecido velar tanto por el Santísimo como por nosotras. Nos ha dicho que una de sus mayores ilusiones sería ver de cerca al Santo Padre y saludarlo, pero prefiere sacrificarse por nosotras».

«La Iglesia en Marruecos –comenta también a este diario el Arzobispo en Rabat, López Romero– sigue las cuatro acciones que el Papa pidió para con los emigrantes en su primer viaje a la isla de Lampedusa: acoger, proteger, promover e insertar en la sociedad».

Fuente de la noticia La Razón

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