El nuevo Mestalla cueste lo que cueste

Cómo pasa el tiempo. Recuerdo aquel viernes de noviembre de 2006 en el que el Valencia C. F. presentaba en un fasto sin precedentes la maqueta de su futuro estadio. El marco del Museo Príncipe Felipe revestía de mayor glamour el evento. Eran los años buenos. El club venía de una inercia ganadora que le había llevado a su mejor momento deportivo de siempre, la propiedad de Juan Soler tras largos años convulsos y guerras de poder auguraba estabilidad y crecimiento. La maqueta en si, la que se desveló aquel día, era extrañamente pequeña, quizá como presagio de todos los males que a su alrededor iban a surgir, aunque aquella agradable tarde de noviembre todos lo pasamos por alto. El proyecto dejó a todos sin palabras. Pero ya todo había comenzado mal. El club convocó un concurso público para que las empresas de arquitectura y diseño más prestigiosas presentasen sus proyectos, para al final tirar por la calle del medio. El diseño original fue retocado hasta tres veces buscando recortar aforo y sobre todo coste final de la obra que comenzó con un presupuesto de 350 millones de euros. Trece años después la pesadilla continúa. Es complicado que ocurra, pero el “desastre” es de tal calibre que el Valencia se ha llegado a platear demoler el “nuevo” para quedarse en el “viejo”, no ocurrirá pero de pasar, ya podría decir sin temor a equivocarme la tan manida frase de “ya lo he visto todo”. El Valencia demolería un estadio en el que se ha gastado más de 100 millones de euros, dejaría de ingresar por la venta del actual estadio y tendría que “pelear” contra una sentencia judicial que ha declarado ilegal una parte final de su última ampliación. Si alguien se atreve, que supere esto. Una vez más, y antes de la enésima metida de pata sugeriría a los dirigentes del club mirar a la NBA. Sus equipos renuevan sus pabellones con cierta asiduidad. Pabellones que son mucho más que una cancha de baloncesto. Son palcos privados, hoteles, restaurantes, tiendas, locales de ocio y recreo, ahí está una parte clave en los ingresos de las franquicias. El viejo Mestalla ya dio todo lo que tenía, no le queda más. Hay que modernizarse y evolucionar, si alguna vez queremos volver a sentirnos como aquel viernes de noviembre de 2006, donde todo parecía posible. Acaben Mestalla, cueste lo que cueste
Fuente de la noticia ABC

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