«El mercado de las apuestas ilegales en el deporte está sustituyendo al del tráfico de drogas»

«El 30 por ciento de las apuestas online se hacen de forma legal, pero el 70 por ciento está en la oscuridad, no tenemos noticias de ellas; el mercado asiático, el latinoamericano o el del tercer mundo vive en la opacidad», asegura Fermín Morales, presidente del Comité Antidopaje y de Integridad del Deporte de la Federación Española de Tenis (RFET). Por eso es casi imposible calcular el dinero que se mueve. «No es cuantificable, pero es muchísimo. Incluso se dice en entornos policiales especializados que el mercado de las apuestas ilegales está sustituyendo al tráfico de drogas, porque es un sector menos arriesgado y muy apetitoso económicamente», continúa Morales. El problema, la lacra, ha crecido en los últimos años de forma exagerada, de ahí que la RFET firmara el pasado 1 de abril un convenio de colaboración con la Policía Nacional, con la intención de generar sinergias e intercambiar información para combatir la compra-venta de partidos. Después de Semana Santa, se hará efectivo un protocolo similar también con la Guardia Civil. Ambos Cuerpos tienen un organismo especializado en la lucha contra la corrupción en el deporte, porque el fenómeno preocupa y muchas mafias están detrás. Una de ellas, armenia y georgiana, fue desmantelada el pasado año en la llamada operación Kus-Napols. Entre sus operaciones delictivas estaban las apuestas ilegales en el tenis. También en 2018 se desarticuló otra trama en la operación Bitures, en la que hubo tenistas detenidos. El origen fue un aviso de la TIU (unidad de Integridad del Tenis), el organismo de la Federación Internacional encargado de investigar estos asuntos. Según el informe de la TIU, el año pasado hubo 264 partidos sospechosos, pero la mayoría de ellos en torneos Challengers o Futures, por llamarlos de alguna manera, los de Segunda División.

¿Por qué el tenis es un deporte tan goloso para las apuestas ilegales? Responde Fermín Morales: «Cuando me acerqué a este mundo de las apuestas, me llevé las manos a la cabeza al ver que se habían admitido en un deporte individual, por lo que comprar al jugador es más fácil, no hay que comprar a un equipo entero; y luego sorprende que se pueda apostar no sólo al partido, sino también al juego, al set o al punto». Por eso es tan difícil de perseguir: perder un punto o hacer una doble falta durante un encuentro es algo que sucede constantemente y que no se puede demostrar que se haya hecho a propósito. Sólo cuando hay un número de apuestas exagerado en partidos de segunda fila o en un determinado juego, saltan las alarmas de las casas de apuestas legales, que colaboran, y se puede perseguir. «Pero esto es sólo el 30 por ciento», recuerda Fermín. Para lo demás se investiga –explica– «como buenamente se puede, porque hay fugas de información, compañeros que informan de que otro está vendiendo partidos…» A la Federación, hasta ahora, no ha ido ningún jugador denunciando un intento de compra, pero en el organismo sí tienen constancia de que algún tenista ha acudido a la Policía para informar de que les habían tratado de sobornar o de que tenían conocimiento de alguna estafa en un partido.

El modus operandi suele ser parecido: las mafias se ponen en contacto con el jugador, con su entorno, con su mánager… «Y le dicen, por ejemplo: “Si te dejas ganar el tercer juego del segundo set, pues vas a ganar 1.000 euros; y si es el partido, serán 2.000 euros”. Y como se puede apostar incluso al punto, fíjate: “El primer punto del segundo set, si lo pierdes te dan 500 euros”. Y así funciona». En algunos medios se han llegado a publicar casos en los que los propios mafiosos acuden a las pistas e insultan y amenazan a un tenista en cuestión. «Son mafias, y como buenas mafias, cuando un jugador no cumple la palabra de perder un partido, un set o un juego, pues supongo que se materializan las amenazas: los grupos mafiosos se comportan como grupos mafiosos en todos sus aspectos», opina Fermín Morales.

Después hay otro tipo de apuestas ilegales, que también son corrupción en el deporte, pero en el que no intervienen los jugadores. «Se trata de un grupo de apostantes organizados que tienen en pista colaboradores que les cantan el punto que se ha jugado antes de que lo diga el juez de silla. En esos segundos de diferencia, introducen la apuesta», cuenta Morales. Por tanto, se apuesta sobre seguro, aunque en realidad lo que falla ahí es el sistema. «Por eso la ATP y la WTA tiene contratados vigilantes en pista para echar a estos informadores. Alrededor de medio millón de euros destina la ATP en vigilantes», desvela Morales.

Otra forma de combatir todo esto es desde la raíz, a través de la prevención y la educación. La Federación ya daba charlas para evitar que los jóvenes tenistas cayeran en la tentación del dopaje, pero ahora se han unido otras contra el nuevo El Dorado de las mafias: las apuestas ilegales.

Fuente de la noticia La Razón

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