El hombre que le dio al Atlético un doblete mágico

Era un ganador, un hombre positivo, una inyección de moral infinita. Un deportista de cuna, que se ponía en forma cada día de su vida con un entrenamiento espartano, desde la niñez hasta los 71 años, una religión que explicaba su amor por el fútbol y por el éxito a partir de la disciplina en el trabajo. Se va Radomir Antic víctima de una enfermedad que nada tiene que ver con el coronavirus. Se marcha el hombre que modernizó el fútbol rojiblanco, el que puso los cimientos del gran Atlético de hoy, el mago que devolvió la ilusión a la afición. Jugador durante diecisiete años, ganó una Liga con el Partizán de Belgrado y otra con el Fenerbahce turco. Pero fue como entrenador cuando su carrera obtuvo fama internacional. Real Madrid: Ramón Mendoza le despidió cuando iba líder porque no le gustaba el juego del equipo Se nos ha ido un grande del fútbol. Un hombre que vino a España sin nombre y que lo puso con letras de oro en el Atlético. Un preparador que conocía bien el fútbol español cuando firmó con Jesús Gil, pues llevaba en nuestro país desde 1988. Un mago que hizo competitivas plantillas de medio pelo. Un prestidigitador del balón. Barcelona: En 2003, el club azulgrana le fichó a mitad de curso para salvar a un conjunto que iba en caída libre, a tres puntos del descenso. Lo clasificó sexto y le permitió disputar la siguiente Copa de la UEFA Se ha escapado al cielo un hombre que transformó plantillas mediocres en competitivas. Su estreno en España lo hizo en el Zaragoza (antes fue jugador) y lo clasificó para la Copa de la UEFA. Ese éxito le permitió llamar la atención del Real Madrid. Mendoza le fichó en 1990. Antic sustituyó a Di Stéfano. Cogió al equipo descolgado y lo llevó a la tercera posición. Genial, se inventó a Fernando Hierro como centrocampista goleador. En su segunda campaña en el Bernabéu era líder en el ecuador del campeonato, pero el equipo comenzó a demostrar debilidad y Mendoza le destituyó. Craso error. La llegada de Beenhakker no cambió nada y el Madrid perdió la Liga en Tenerife. Una apuesta personal
Tras dos grandes años en el Oviedo, llegó el momento culminante de su vida, el Atlético. Se enfrentaba al presidente que más preparadores ha echado en la historia del fútbol, pero confiaba tanto en sí mismo que no le importó. Incluso relató en ABC un secreto: tenía una oferta del Valencia y la rechazó. Roig le dijo: «Eres el único técnico que me ha puesto los cuernos en mi vida». «¿Sabe por qué me voy al Atlético?», decía en privado en 1995. «Porque es el reto más difícil, con un presidente que cambia muchas veces de entrenador cada año. Conmigo se acabará». Y se acabó. Antic llegó al club y se hizo leyenda en doce meses, al conquistar Liga y Copa. Estuvo al mando tres años consecutivos y después regresó para dirigirlo en las dos siguientes campañas, en diferentes periodos. Ante la sorpresa del mundo rojiblanco, que había sufrido un año antes para salvar la categoría, Antic revolucionó la casa. Modernizó su fútbol con Simeone, Pantic, Kiko, Penev y Solozábal. Aquel Atlético conquistó la Liga y la Copa en un doblete que hizo renacer la ilusión en la afición del Calderón. Su sabiduría en el estilo de equipo que deseaba crear quedó patente al poner de su bolsillo el dinero para fichar a Milinko Pantic, un jugador desconocido en España, que disputaba la liga griega. Pantic hizo que la afición rojiblanca le rindiera pleitesía. En verdad rendía pleitesía a Radomir, un estudioso del juego y de las estrategias, que llevó al equipo a la Copa de Europa. Se transformó en una leyenda. Jesús Gil se sintió raro porque no tuvo que mover el banquillo durante treinta y seis meses. «Me gusta que Antic sea un poco soberbio, porque eso quiere decir que está confiado en lo que hace. Me preocupa si le veo bajo, porque significa que no ve bien al grupo», decía el presidente. Amaba España con locura
Tras marcharse en 1998, Antic volvió en 1999 ante una crisis galopante. Salvó a la entidad del descenso. Lo que no gustó a los Gil es que retornara en marzo del año 2000, cuando el club fue intervenido y Rubí le contrató en su condición de administrador único. No pudo evitar el descenso. Vivió entonces el lado feo del fútbol. En 2001 soportó también el hundimiento del Oviedo. El Barcelona le permitió demostrar de nuevo su calidad. Hizo brillar a Xavi, colocado «en su sitio». El club catalán le contrató en enero de 2003 para salvar a un conjunto que se encontraba a tres puntos del pozo en la vigésima jornada. No solo lo salvó. Lo clasificó sexto y pudo disputar la Copa de la UEFA. Pero la nueva directiva azulgrana, presidida por Joan Laporta, no quiso continuar con él. Su último periplo lo vivió en China, donde «enseñó el fútbol» de verdad. Los asiáticos grababan cada entrenamiento para no perder ni un segundo de tanta sabiduría. Ha fallecido un entrenador de categoría mundial, que amaba España con locura. Era «el serbio más español». Un director estelar que dirigió a los tres grandes del fútbol español. «Artista, haga seis jugadas fácil y cuatro de arte»
Sus consejos eran doctrina. Kiko puede decirlo: «Usted es un artista. De cada diez jugadas, seis hágalas facilitas y en las otras cuatro intente marcar la diferencia con su talento, con su magia, con ese arte». Se ha ido un científico del fútbol. Orgullosa de ello está su esposa, la discreta y sensata Vera. Y sus hijos, Ana y Dusan. Los cuatro nietos, Petra, Rade, Ivana y Marko, han tenido un espejo para toda la vida. Su último periplo lo vivió en China, donde «enseñó el fútbol» de verdad. Ha fallecido un entrenador de categoría mundial, que amaba España con locura y que dirigió a los tres grandes del fútbol español. Sus consejos eran doctrina. Kiko puede decirlo: «Usted es un artista. De cada diez jugadas, seis hágalas facilitas y en las otras cuatro intente marcar la diferencia con su talento». Se ha ido un científico del fútbol Orgullosa de ello está su esposa, la sensata Vera. Y sus hijos, Ana y Dusan. Los cuatro nietos, Petra, Rade, Ivana y Marko, tienen un espejo para la vida.
Fuente de la noticia ABC

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