El Espanyol, con diez casos de coronavirus

El intento de concentración del Espanyol cuando estalló toda la crisis del coronavirus aprovechando el parón liguero de marzo le ha salido caro. Si Abelardo buscaba forjar un espíritu que fortaleciera al grupo en la búsqueda de la salvación liguera, podría haber contribuido, sin saberlo, en el contagio masivo de sus futbolistas de coronavirus. Hasta ahora el club había reconocido seis casos que ya habían recibido el alta, entre los que estaban Matías Vargas, Leandro Cabrera y Wu Lei. Ahora el técnico ha reconocido que son los diez componentes de su plantel infectados por el Covid-19. Lo hizo desde su confinamiento en Gijón, junto a su esposa y sus dos hijos aprovechando los micrófonos de «Tiempo de juego», de la Cadena Cope. «En el Espanyol hemos tenido diez casos, ocho de jugadores y dos del cuerpo técnico que han tenido coronavirus», explico tranquilamente Abelardo. El técnico reconoce que esa breve estancia en Navata podría haber sido la causa: «Estuvimos concentrados dos días todos juntos conviviendo. Y dicen que a lo mejor lo hemos podido pasar varios asintomáticos. No he visto a mis padres ni a mi abuela, de 89 años, con miedo a poder contagiarlos. El técnico también abordó la situación del Espanyol, que en el momento en el que se paró la competición iba colista. «En plan egoísta pediría que no sirviese para nada. Pero yo lo que quiero es jugar. A pesar de que en nuestra situación sería ventajista decir que no se juegue más y que el Espanyol no descendiese, todos queremos jugar. Pero no pienso nada en ello porque la situación es tan dura que lo que menos nos debe importar es el fútbol», explicó. Abelardo tiene claro que no hay que asumir riesgos por lo que «si se vuelve a jugar, que sea con unas garantías, que la salud de los jugadores no esté en riesgo. Va a ser algo extraño, los jugadores se están entrenando en casa, la mayoría viven en un piso». También explicó cómo está pasando los días y desveló que el domingo pasado lo dedicó «a llamar a los jugadores uno a uno». «Aún me queda alguno y mañana los llamaré. Todos los lunes nos reunimos por videoconferencia jugadores y cuerpo técnico, y otras dos veces por semana me reúno con el cuerpo técnico», añadió. El preparador blanquiazul también contó que «estoy viendo bastante fútbol, del Espanyol, este fin de semana me he tragado la cuarta temporada de ‘La casa de papel’ y me estoy leyendo un libro de John Grisham, ‘La herencia’, porque me gusta mucho este autor. Y estoy disfrutando de mis hijos, haciendo faenas de casa… De todo un poco». Finalmente, explicó cómo se han ido sucediendo los hechos desde que se tuvo que suspender precipitadamente la mini estancia en Navata. «Tomás Hervás, Iñaki Tejada y yo nos fuimos a Gijón. Fuimos en coche, para no coger el avión por el riesgo a contagiarnos. Me vine con la ropa para el fin de semana porque el lunes en teoría íbamos a entrenar», confesó. «En lo que menos estás pensando ahora mismo es en el fútbol. Yo, que no soy mucho de dar abrazos a los amigos, o de decir te quiero a mi padre o mi madre, ahora tengo ganas de hacerlo. Valoro mucho el día, sentirlo, tener la suerte de seguir aquí», concluyó, en un claro ejemplo de lo que está suponiendo esta pandemia en el día a día de toda la población.
Fuente de la noticia ABC

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