El coronavirus remata al Tottenham, en crisis económica y a la deriva con Mourinho

El Tottenham parece empeñado en confirmar el viejo dicho que dice que lo difícil nunca fue llegar, sino mantenerse. Hace apenas un año disputaba en el Wanda Metropolitano toda una final de la Champions League y hoy no quedan ni las cenizas de lo que fue aquel estupendo equipo capitaneado por Mauricio Pochettino. Hundido en lo deportivo, desde hace meses entregado a un salvador con el prestigio arañado como Mourinho, afronta ahora el varapalo económico del coronavirus. Tal es su tamaño que ayer anunció que se acogerá a una ayuda estatal por valor de 195 millones de euros. La justificación se esconde tras el llamado CCFF, Covid Corporate Financing Facility, un plan de préstamos a corto plazo auspiciado por el Banco de Inglaterra al que se ha acogido el Estadio del Tottenham. Precisamente esa es una de las vías por las que la economía del club londinense comenzó a resquebrajarse hace cinco años, en el verano de 2015, cuando comenzó a construirse después de que el presidente, Daniel Levy, pactara el pago de casi mil millones de euros por su nueva casa.  Aquello dio pie a un periodo de austeridad en el viejo White Hart Lane. El equipo se aferró a Pochettino y le dio plenos poderes deportivos para construir un equipo que asaltase los puestos que dan acceso a la Champions. Falló el primer año, pero después no se apeó. Aferrado a una columna vertebral sólida, compuesta por jugadores como Lloris, Vertonghen, Eriksen o Kane, el conjunto del norte de la capital inglesa floreció como una de las referencias de la Premier. Valga el mercado de fichajes del verano de 2018, cuando se convirtió en el único equipo que no gastaba un solo euro en incorporaciones, como muestra de la dirección que había tomado. Temporada perdida
Ahora el Tottenham navega medio hundido, octavo y superado por el Sheffield o el Wolverhampton. La grave crisis económica a la que se enfrenta, a la espera de las consecuencias que pueda tener en sus contrincantes, compromete el devenir deportivo del equipo, agarrado este curso a los chispazos de Son. Levy cifró ayer las pérdidas en unos 200 millones de libras (más de 220 millones de euros) las pérdidas a las que deberá hacer frente, la mayoría derivadas de la pérdida de ingresos por los abonos y de eventos que tenía previsto celebrar en sus instalaciones. La NFL, por ejemplo, firmó llevar dos partidos al año a su estadio desde su inauguración. Los Saracens, un equipo local de rugby, jugaban ahí sus principales encuentros del año, y el combate por el título de campeón mundial de los pesos pesados de boxeo entre Anthony Joshua y Kubrat Pulev, aunque ya había sido pospuesto por la pandemia, estaba programado para el 20 de junio.  El miércoles, el Tottenham registró el único positivo de la liga por coronavirus, en la prueba que viene a confirmar otro refrán: las desgracias rara vez viajan por su cuenta.
Fuente de la noticia ABC

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